Florece por vez primera el nenúfar gigante Victoria en el Real Jardín Botánico de Madrid

Imagen del ejemplar Victoria Longwood florecido en el Jardín Botánico de Madrid. © Antonello.

El Real Jardín Botánico (RJB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid acaba de alcanzar una pequeña o una gran victoria, según se mire, al conseguir por vez primera y después de varios intentos en los últimos tres años la floración de un ejemplar de Victoria (Hibrido Longwood), una de las plantas más emblemáticas y valoradas en los jardines botánicos de todo el mundo.

La planta de Victoria cultivada en el RJB es fruto del cruce de las dos especies existentes, concretamente V. cruziana con polen de V. amazonica. Es un nenúfar tropical gigante de enormes hojas verdes y bordes rojizos elevados llenas de espinas con grandes flores blancas nocturnas muy perfumadas.

Se trata de una de las plantas más emblemáticas y valoradas en todos los jardines botánicos del mundo. Tras varios intentos, es la primera vez que se puede apreciar la floración de este nenúfar tropical de hojas gigantes en el Jardín Botánico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Tomás Escribano, especialista en estos nenúfares tropicales recuerda que el género está dedicado a la reina Victoria de Inglaterra y lo forman dos especies. “Victoria cruziana, nativa de Argentina y Paraguay, de hojas con altos bordes verdes, bastante más tolerante al frío que la otra especie, Victoria amazonica, que requiere aguas más templadas y la coloración de sus hojas es rojiza. El cruce de ambas especies  produce  híbridos de características intermedias y de más fácil cultivo como ‘LongWood’, obtenido por primera vez en 1998”, apunta este coleccionista y experto en su cultivo.

“Como curiosidad, las plantas de Victoria florecen durante la noche y cada flor dura dos días. Hacia las 23:00 horas las flores se abren y se cierran hacia las 11:00 del día siguiente. Pero si el día es nublado, permanecerá abierta más tiempo. Es, sin duda, un horario que restringe las visitas a una hora, puesto que el RJB abre sus puertas a las 10:00. No obstante, mientras que los nenúfares nocturnos cierran su flor, la abren los diurnos y es un espectáculo digno de admirar”, indica Escribano.

Imagen del ejemplar Victoria Longwood florecido en el Jardín Botánico de Madrid. © Antonello.

Duran dos noches con cambio de sexo, color y producción de calor

Las flores de Victoria duran dos noches y después se hunden en el agua para producir el fruto, cuyas semillas son del tamaño de guisantes.

Como en todas las especies de la familia Nymphaeaceae, las flores comienzan siendo femeninas. En el género Victoria, el primer día la flor es blanca y se aprecia el estigma lleno de néctar en el centro y es entonces cuando pueden polinizarse. El segundo día la flor se vuelve rosada y los estambres se mueven cerrando el estigma y es entonces cuando comienzan a producir polen que los insectos podrán llevar a otras flores que estén en su primer día de floración.

Otra increíble característica de esta especie es la producción de calor o termogénesis. Cuando las flores abren se produce dentro de ellas un aumento de temperatura de hasta 10ºC respecto a la temperatura ambiental. Esto permite difundir el intenso aroma a piña madura del néctar hasta muy lejos y atraer a su polinizador, el escarabajo de la especie Cyclocephala castanea. Éste quedará atrapado en el interior de la flor cuando al llegar la mañana la flor se cierre. En su afán por escapar, el escarabajo se impregnará de polen y cuando la flor abra la siguiente noche estará preparado para polinizar otra flor.

Además de la espectacularidad de sus grandes hojas, tiene como curiosidad que sus fragantes flores son nocturnas y duran solo dos noches. En la primera, la flor es femenina y en la segunda, masculina. Después se hunden en el agua para producir el fruto

Pero si algo llama poderosamente la atención de Victoria y por lo que son más conocidas es por sus singulares y gigantescas hojas redondas de bordes espinosos y elevados. Estas pueden llegar a alcanzar 1 metro de diámetro en pocos meses, siempre que reciban un alto aporte de fertilizante semanal. Como curiosidad, el récord Guinness son 2.78 metros de diámetro.

En cuanto a la coloración, las hojas de Victoria ‘Híbrido LongWood’ han heredado de V. cruziana la su brillante coloración verde en el haz (superficie)  y de V. amazonica el color rojizo del envés que se aprecia en el exterior de los bordes.

El envés de la hoja es otro de los atractivos de esta planta. Presenta una fuerte red de nervios radiales armados de espinas, que la convierte en un bocado peligroso para posibles depredadores, además de proporcionarle  una gran flotabilidad a la hoja para soportar cargas de más de 70 kilos.

El Real Jardín Botánico cuenta con un segundo ejemplar que también podría florecer en los próximos días.

Cautivado por Victoria

Su descubrimiento se atribuye a Tadeo Haenke, famoso naturalista checo que, tras su participación en la Expedición alrededor del mundo de Alejandro Malaspina (1789-1794), fue enviado a Bolivia por la Corona española para explorar la flora local. Haenke  quedó fascinado por su belleza cuando la contempló en 1801.

La jefa del Archivo del RJB-CSIC, Esther García Guillén, señala respecto a Haenke y su descubrimiento de Victoria, que las noticias son muy confusas y proceden de fuentes secundarias. “En la documentación del Archivo, en el fondo documental de Haenke, no constan menciones ni dibujos, y aunque algunos autores afirman que la describió, la realidad es que, si fue así, tal descripción no se conservó”.

Una de las informaciones que relaciona a Victoria con Haenke procede del relato de Vicent Maiwald publicado en 1904 en el libro Geschichte der Botanik in Böhmen. Según sus noticias, d’Orbigny [naturalista y explorador francés] narra que en 1827, en medio del desierto del Guarayo, conoció al misionero español La Cueva, quien había vivido entre los guaraníes y caribes salvajes durante más de 30 años.

“En una de nuestras reuniones”, según d’Orbigny, “el venerable anciano habló del famoso botánico Haenke, que fue enviado por el Gobierno español al Perú en 1801 para examinar los productos vegetales de este país. Un día, La Cueva y Haenke estaban en un piroque en el Mamoré, un gran afluente del río Amazonas, cuando descubrieron una planta en los pantanos de la orilla del río que era tan sorprendente y extraordinariamente bella y extraña, que Haenke al verla cayó extasiado de rodillas”.

Diferentes variedades de nenúfares tropicales

Desde 2018 el estanque oval de la Terraza de los Bonsáis del Real Jardín Botánico alberga diferentes especies y variedades de nenúfares tropicales, de todos los rincones del mundo, fruto de la donación de Tomás Escribano.

Entre la colección donada este año hay curiosidades como algunas especies como Nymphaea gracilis, de flores altas blancas nativa de México, o  Nymphaea micrantha azul nativa de África que, como curiosidad, produce hojas vivíparas, es decir en cada hoja madura al final del verano surgen unas yemas que generan nuevas plantas idénticas a la madre.

Y no sólo las flores son bonitas, híbridos de hojas atigradas de diferentes colores como “Sex Pistols”, “Tanzanite” y ”Star of Siam” ofrecen un follaje muy llamativo que se complementa con sus flores de distintos colores.

Las plantas expuestas en el Jardín Botánico seguirán floreciendo hasta finales de octubre, fecha en la que Tomás Escribano deberá recolectar y proteger los tubérculos, para resembrar en invernadero en abril y plantar de nuevo en junio de 2021 en el estanque oval para disfrute de nuestros visitantes.

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