El control biológico, una herramienta indispensable para las áreas verdes de las ciudades

Desde la aprobación de la Directiva 2009/128/EC, en el control de plagas y enfermedades vegetales se ha intentado priorizar el uso de métodos y técnicas alternativas al control químico. Las áreas verdes de las ciudades no han sido ajenas a esta tendencia, como se puso de manifiesto ayer en la segunda y última jornada del Foro de BioProtección Vegetal. Este encuentro científico promovido por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón (COITAVC), con el apoyo de Phytoma, ha formado parte en su segunda edición del Congreso VIO 2020, una actividad que concluirá el próximo 22 de octubre y que se enmarca en la Semana Verde Europea.

En la segunda jornada, se expusieron casos de éxito de alternativas de control en distintas ciudades españolas, como Barcelona, Valencia, Huesca y Sevilla, así como en viveros. Joan Guitart, Jefe del Departamento de Arbolado Viario y Control de Plagas del Ayuntamiento de Barcelona, explicó cómo la capital catalana hace frente a las principales plagas, como Rynchophorus ferrugineus (picudo de las palmeras) y Thaumetopoea pityocampa (procesionaria del pino), combinando tratamientos con fitosanitarios con métodos alternativos, como las trampas de feromonas y la endoterapia. Hay varios programas de control biológico con enemigos naturales para plagas que afectan al arbolado viario, y los tratamientos químicos se aplican exclusivamente en lugares que requieran de un control rápido.

Mª Eugènia Rodrigo, del Instituto Agroforestal Mediterráneo de la UPV, presentó un proyecto para aumentar la biodiversidad mediante la siembra de plantas en alcorques en la ciudad de Valencia y poder utilizarla como una herramienta en la gestión integrada de las áreas verdes. «La cobertura vegetal diversa alrededor de los árboles aumenta la riqueza de artrópodos y fauna útil y supone un ambiente más propicio para el árbol, que favorece su salud y, por tanto, debe hacerlo menos vulnerable al ataque de plagas».

En la misma línea, la ciudad de Huesca ha diseñado una estrategia para incorporar pequeños microhábitats que generen lugares donde la fauna auxiliar pueda refugiarse para favorecer una mayor eficiencia, tanto en el control biológico conservativo como en la polinización. Lo explicó la bióloga Lorena Escuer. «La utilización de herbáceas de flor en determinadas zonas de la ciudad puede suponer una alternativa natural a los herbicidas. La vegetación espontánea, conocida como ‘mala hierba’, pasa a ser una vegetación aceptada, conocida y valorada», afirmó.

Pedro Torrent, técnico del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla, repasó los principales problemas fitosanitarios de la capital andaluza y presentó el reciente redactado ‘Plan Director del Arbolado de Sevilla’, que «define los objetivos orientados a optimizar la gestión fitosanitaria». Por su parte, Jaume Alagarda, CEO de Arborsystems Europe, habló de métodos de control alternativos como la inyección directa o endoterapia en arbolado: «No hay deriva de producto, de tal forma que se evitan los problemas de contaminación del aire, mobiliario y de viviendas cercanas a los árboles. No genera problemas de alergias ni entra en contacto con seres vivos fuera del árbol».

El último bloque del Foro se centró en nuevos organismos nocivos invasores de los espacios verdes, como Cydalima perspectalis, la polilla del boj, un grave problema para esta planta ornamental y forestal en Cataluña, y Xylella fastidiosa, que afecta a numerosas especies ornamentales en las Baleares. «Las especies vegetales ornamentales tienen una serie de implicaciones importantes en la dispersión y control de la bacteria fitopatógena Xylella fastidiosa, ya que el movimiento mundial de material vegetal ornamental sin control favorece la llegada de esta bacteria a zonas o países libres de la misma, ayudando además a la dispersión del inóculo entre los ecosistemas agrarios, forestales y urbanos, por el contacto físico existente entre ellos», advirtió Andreu Juan, jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de las Islas Baleares, uno de los expertos que participaron en este bloque junto a Josep A. Jaques, de la Universitat Jaume I, Matilde Eizaguirre, catedrática de Entomología de la Universitat de Lleida; y Alberto Fereres, profesor de investigación del Instituto de Investigación de Ciencias Agraria (ICA-CSIC).

Más allá de los casos comentados por cada uno de los ponentes, ha habido un mensaje que se ha repetido durante toda la jornada, y es la necesidad de que los profesionales de la sanidad vegetal sean técnicos especialistas en estas áreas y que, además, estén en continua formación. Por otra parte, también se ha destacado la necesidad de una actuación coordinada por parte de las administraciones y de divulgar a la ciudadanía la importancia de la bioprotección, de manera que los propios ciudadanos puedan ser parte crítica y activa en la demanda de una gestión más sostenible.

El acto fue clausurado por el director general de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Roger Llanes, y por el presidente del Consejo de Colegios de Ingenieros Técnicos Agrícolas, Javier Lorén.

La mirada más técnica y científica concluye con este Foro, pero la bioprotección seguirá siendo objeto de análisis durante los días 20 y 22 de octubre en el Congreso VIO, organizado por el COITAVC con la motivación de reunir a todos los colectivos profesionales que puedan contribuir a construir ciudades más sostenibles.

Suscrbete