Entrevista con la paisajista Laura Pou Manjón

Laura Pou Manjón es socia fundadora de Nóbilis Arquitectura del Paisaje. Su amplia visión y creatividad en fusión con la arquitectura le ha llevado a realizar proyectos de enorme belleza. Tiene pasión por la jardinería, a la que considera un artículo de lujo esencial en la vida de todos y una necesidad social, porque “no hay nada más social que un artículo de lujo al alcance de todos”.

Ha creado numerosos espacios que destacan por su limpieza de líneas, en donde color, textura, aroma y sonido son tratados en profundidad.  Jardines privados y públicos, para un jeque árabe, para persona con discapacidad visual y el Orquidario de Estepona, por nombrar algunos. Es socia fundadora de Nóbilis Arquitectura del Paisaje, Presidenta de la Asociación de Empresarios para la Vivienda de Alta Calidad (DOM3) y conoce como nadie la complejidad de la jardinería de la Costa del Sol que, con sus controversias, no cabe duda que representa la calidad e innovación de la jardinería andaluza.

¿Por qué es usted jardinera?

No encuentro un mejor lugar para desarrollar mi carrera profesional que entre las plantas y rodeada de naturaleza. El olor de la tierra en cualquiera de las estaciones del año y participar de la evolución de una idea de manera tan clara y rápida me hacen feliz.

Cuando enfermamos vamos al médico.  ¿Piensa que la sociedad en general es consciente de que las plantas aportan salud? ¿Hemos sabido explicar a la sociedad nuestra profesión? Creo que la gente es mucho más consciente de lo que pensamos, otra cosa muy diferente es que lleven a cabo lo que sus mentes albergan. Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida. En cualquier caso, es una actitud frente a la manera de enfrentarse a los diferentes retos que se nos presentan. A veces resulta descorazonador presenciar como uno intenta mejorar el lugar donde vive y los que, se supone, deberían ayudar con medios y hechos, ponen palos en las ruedas… la historia de nunca acabar.

Y con respecto a la segunda pregunta, no, definitivamente no. Aunque yo soy poco de explicar y mucho más de mostrar.

¿Por qué nos atraen las plantas?

Las plantas comparten con nosotros los mismos lugares, comparten los mismos nutrientes, comparten el mismo aire y nos regalan momentos de extraordinaria belleza con muy poco esfuerzo. No sé qué más se puede pedir. No chillan ni increpan, no desobedecen (a primera instancia) y llenan momentos de vacío personal en gente que está sola o en su soledad son un extraordinario compañero de vida.

Hablemos de usted. ¿Cuándo supo que era Jardinera?

Creo que tendría 7 años cuando mi abuelo materno me regaló un invernadero de cristal que, a mí me pareció un palacio. Dentro de él y sobre sus balditas y mesas, cortaba pedacitos de plantas y las hacía crecer en macetitas. Aquello era todo un milagro. Las muñecas no tragaban las cucharadas de comida que les daba y esos pequeños trocitos ¡crecían!

Con la pandemia ha habido muchos cambios. ¿En qué cree que ha afectado a los jardines?

Quizás no se entienda lo que voy a decir, pero para mí, un jardín es un artículo de lujo (espeluznante término, por cierto). Un jardín, un balcón, una terraza, una azotea llenos de vida, nos ponen en contacto con nuestro y más primitivo “yo”. Tiene mucho que ver con lo que anteriormente he dicho. Los jardines conectan con la vida y no hay nada más social que un artículo de lujo al alcance de todos.

De pronto hay personas que quieren abandonar las ciudades y vivir en el campo, en los pueblos. ¿Abandonar las grandes ciudades es la solución?

Rotundamente no. Las ciudades albergan numerosos lugares de encuentro para ser dotados de vida verde. ¿Cuántas veces hemos caminado encontrando “huecos urbanos” abandonados pidiendo ser incorporados? Es urgente y fundamental, renaturalizar las ciudades conectando con corredores verdes, ese “campo en las afueras” con esos “huecos urbanos”. Es fácil, rentable y urgente.

José Elías dijo que para que haya buenos jardines hacen falta buenos jardineros. ¿Qué pasa con la formación en Jardinería?

Lo que pasa es que en este país la profesión de jardinero no está valorada. Un paisajista tiene caché y un jardinero es un currante. Curioso, ¿no?

Es imprescindible una formación seria, global, valorada y a valorar. No puede ser que cada vez que en una obra de una promoción despidan a un encofrador, albañil o en una gran superficie a un reponedor, carnicero o a cualquier otro trabajador, se ponga a “cuidar un jardín”. He visto verdaderas atrocidades cometidas por falta de formación, así como por una inexistente y/o laxa legislación al respecto. Fuente: AMJA

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