La sombra alargada de los Presupuestos Generales del Estado

En un escenario marcado a fuego por el Covid-19, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021, adquiere un peculiar cariz con un objetivo prioritario que busca proteger al tejido productivo del sector exportador, intentar mantener los mercados abiertos y hacer que sea más resiliente ante eventuales rebrotes o nuevas pandemias. Entre las principales cifras y medidas a acometer para hacer frente a la recuperación, cabe destacar el adelanto de 27.000 millones de euros de lo previsto en el Plan de Recuperación.

En cuanto a instrumentos de apoyo financiero cabría destacar el Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), el Fondo para Inversiones en el Exterior (FIEX) y el Fondo para Operaciones de Inversión en el Exterior de la Pequeña y Mediana Empresa (FONPYME), que buscan impulsar la internacionalización de la actividad de las empresas españolas y en general de la economía española, a través de participaciones en empresas y otros instrumentos participativos.

Este apoyo financiero se completa con la actividad desarrollada por ICEX España, Exportación e Inversiones, entre cuyas actuaciones se encuentra la de impulsar la internacionalización de las empresas españolas, en especial de las pymes, a través de la prestación de los servicios, programas, apoyos económicos, instrumentos de información, financiación o asesoría que en cada momento se le requieran, y cuya dotación para 2021 a través de los créditos de esta política asciende a 91 millones de euros, de los que ocho millones de euros pertenecen al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.

Respecto al sector comercial, a lo largo de 2021 se va a promover la competitividad, la innovación y el uso de las nuevas tecnologías, favoreciendo su adaptación a los nuevos hábitos de consumo y mejorando la gestión de su modelo de negocio, prestando especial atención a las pymes y micropymes del comercio minorista, teniendo en cuenta que estas constituyen el 98,5% de las empresas del sector. Se prevé, así,  implementar un programa de reformas estructurales e inversiones en el sector del comercio para impulsar la transformación digital, avanzar en la transición ecológica hacia una economía verde, asegurar un mercado de trabajo eficiente e inclusivo y hacer frente al reto demográfico, todo ello en un marco de estabilidad y sostenibilidad. Asimismo, se busca consolidar el elevado crecimiento del comercio digital que se ha duplicado durante la crisis de la Covid-19, una tendencia que parece haber venido para quedarse.

¿De dónde saldrá todo el dinero que se pretende destinar a los nuevos presupuestos? La respuesta parece clara: de una larga lista de impuestos. Sube el IRPF para las rentas altas y se incrementa el impuesto de patrimonio y el de sociedades, que afectará a grandes empresas. ¿En resultado? Nadie lo sabe

En cualquier caso, y más allá del intento de poner freno a este desastre económico que va dejando a su paso el Covid-19, el proyecto se vislumbra lastrado por la incertidumbre de esta crisis sanitaria con cifras de infectados y muertos que cada día se suman a una lista interminable. Hacer cuentas y planear el futuro bajo el manto de un hipotético despegue en 2021 no deja de ser más que una apuesta. Resulta una utopía hablar en estos momentos de salto modernizador cuando la economía sufre una parálisis histórica, las cifras de contagios aumentan y el paro se dispara (355.000 en el último trimestre julio-septiembre) trayéndonos imágenes que se graban en nuestra memoria de largas colas en comedores sociales. Una incertidumbre que se cierne como sombra alargada ante las instituciones de Europa, que nos observan de cerca y verán condicionados sus pasos cada vez que toque dar rienda suelta al reparto de los fondos de sus arcas comunitarias para la pretendida reconstrucción económica. Presupuestos Generales aprobados, pero la tabla de salvación de muchos sectores de actividad en claro peligro de extinción, con muchos actores con el agua al cuello en un mar de crisis que amplifica considerablemente las carencias que ya arrastramos desde el mes de marzo.

Suscrbete