ALAS, paradigma de concienciación ambiental

Inauguramos el 2021. Nos encontramos en un espacio y tiempo donde la tecnología, los robots, sistemas, satélites y bytes lo inundan todo. El reciclaje continuo está a la orden del día. Parece que si no tienes un móvil de última generación eres algo así como un despojo humano. Resulta fascinante ver cómo después de que un equipo de científicos chinos cultivaba, con gran éxito, una planta de algodón en la superficie lunar, otro grupo de investigadores venía a demostrar que también será posible cultivar alimentos y plantas en el planeta Marte.

Los avances tecnológicos se multiplican, lo podemos ver en cada feria virtual o face to face que visitamos —cuando esta pandemia nos da tregua—, pero también es verdad que hoy más que nunca, el progreso huele a algo extraño. Avanzamos, pero continuamos expoliando la naturaleza y los espacios verdes a nuestro paso, olvidándonos de dar las gracias al aire porque nos permite respirar, al agua que hace crecer nuestras plantas, y al sol que nos ilumina y permite la vida en este planeta. Vivimos en un milenio en el que el extraordinario progreso científico, material y técnico, paradójicamente, no alcanza a superar el terrible retraso moral en el que nos sumergimos día a día.

En este escenario, desde la revista Tecnogarden queremos poner en valor el trabajo de ALAS (Alianza por una Agricultura Sostenible), plataforma en la que están representadas organizaciones de prácticamente todo el sector productivo agrícola a nivel nacional como Asaja, UPA, Cooperativas Agroalimentarias, Fepex o AEAC. Esta agrupación, desde su creación, ha marcado el camino hacia un modelo científico de producción sostenible, trasladando el mensaje de la necesidad de cuidar nuestro medioambiente.

La Estrategia “De la Granja a la Mesa” persigue la aspiración de transformar el sistema de producción de alimentos mediante la reducción del 50% en el uso y el riesgo de productos fitosanitarios, reducir como mínimo un 20% el uso de fertilizantes, disminuir un 50% las ventas de los antimicrobianos empleados en la ganadería y la acuicultura, además de alcanzar un 25% de tierras agrícolas dedicadas a la agricultura ecológica.

Por su parte, la Estrategia sobre “Biodiversidad 2030” pretende transformar un mínimo del 30% de las tierras y mares de Europa en zonas protegidas y devolver a un mínimo del 10% de la superficie agrícola unos elementos paisajísticos muy variados.

Para ALAS, los objetivos a los que aspira el Pacto Verde a través de las Estrategias Europeas “De la Granja a la Mesa” y sobre la “Biodiversidad 2030” no se lograrán “sin la implicación de los agricultores, ganaderos ni sectores proveedores de inputs agrícolas, además de la digitalización, innovación y tecnología, ni un marco normativo estable que acompañe a su acceso”. El futuro es incierto pero el ímprobo trabajo de la plataforma ALAS es una realidad sobresaliente.

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