Estudio de los beneficios de las plantas durante el confinamiento

La AECJ ha elaborado un resumen sobre el estudio "Particularidades de tener plantas en casa durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19", encabezado por Luis Pérez-Urrestarazu, investigador de la Universidad de Sevilla y en el que han trabajado asimismo diversos analistas internacionales.

El objetivo del estudio ha sido doble. Por una parte, evaluar el impacto de tener plantas en casa durante el periodo de confinamiento por la pandemia del Covid-19, en el bienestar emocional de las personas, tomando en cuenta variables conductuales, sociales y demográficas. Y por otro lado, determinar las preferencias de los participantes acerca de las diferentes formas de introducir vegetación en ambientes de interior, comparando técnicas tradicionales y modernas.

Una proporción significativa de los 4.205 encuestados —de todo el mundo, pero especialmente de España, Grecia, Italia y Brasil, en un 57,4% residentes en grandes ciudades (más de 300.000 habitantes)— expresó emociones positivas acerca de tener plantas de interior y manifestaron dedicar más tiempo (que antes) al mantenimiento de las plantas.

Influencia significativa de las plantas de interior

El estudio revela que a pesar de que muchos hogares contaban con un número bajo de plantas de interior, la percepción de los encuestados mostró la fuerte creencia de que tener plantas dentro de casa produce un efecto beneficioso en su bienestar emocional (76,0 %). Solo el 20,8 % se declaró indiferente, y un porcentaje mínimo (3,2 %), dijo creer que las plantas de interior no influyen en su bienestar emocional.

En España, el 72,4% de los encuestados estuvo de acuerdo en que las plantas de interior influyeron en su bienestar durante el confinamiento.

Más de la mitad de los encuestados (55,8 %) declararon que hubieran preferido tener más plantas en su casa durante el confinamiento. En sentido inverso, el 60,3% declararon no estar dispuestos a aumentar el número de plantas una vez finalizado el periodo de confinamiento. Del mismo modo, el 75,2% expresaron su reticencia a invertir en la compra de plantas durante el período de confinamiento de la pandemia. Cabe destacar que el 52 % declaró dedicar más tiempo al cuidado de las plantas en casa durante el periodo de confinamiento y el 62,5% expresó su deseo de dedicar más tiempo al cuidado de las plantas en casa una vez que se reanude la normalidad.

Asimismo, solo el 3,3% de los encuestados declararon no tener plantas de interior en su casa. Sin embargo, había una clara preferencia por las plantas de exterior en lugar de las de interior, en forma de jardines delanteros, balcones, patios y terrazas. A pesar de ello, el análisis estadístico de los datos reveló una influencia significativa de las plantas de interior en el estado emocional que declararon. En cambio, aunque tener más plantas de exterior no parecía afectar el estado emocional de los encuestados, esto podría atribuirse a la interacción positiva heredada entre el espacio exterior (independientemente de tener plantas o no) y la mejora del estado de ánimo.

La mayoría de los encuestados (73,7 %) se manifestaba de acuerdo en que tener vegetación en casa contribuía positivamente a su estado de ánimo durante el período de confinamiento, en tanto que solo el 3,5% estaba en desacuerdo. Esto se ve reforzado por la frecuencia de emociones positivas reportadas (calma, optimismo y alegría) y negativas (estrés, tristeza, miedo y depresión) durante la crisis de COVID-19 entre los que tienen muchas (más de 7 plantas), algunas (3-7 plantas) y ninguna o muy pocas (menos de 3) plantas de interior en casa.

Un porcentaje similar creía que, en general, tener plantas dentro de casa era favorable para su bienestar psicológico. En este sentido, cuando las personas informan de una mejora general de su bienestar cuando hay plantas de interior, en realidad están experimentando las manifestaciones fisiológicas de los efectos psicológicos, de forma similar a las influencias del entorno natural sobre las partes subconscientes del cerebro de una forma que no se puede describir fácilmente.

Múltiples mecanismos y vías causales

La producción de beneficios para la salud mental resultante de la interacción entre los seres humanos y la naturaleza puede producirse a través de múltiples mecanismos y vías causales, incluida la reducción del estrés o el refuerzo de las capacidades cognitivas. Los efectos positivos producidos por la presencia de plantas de interior pueden atribuirse al aspecto visual de las plantas, ya que las respuestas afectivas a estímulos visuales que se consideran estéticamente agradables podrían contribuir a liberar la tensión.

En un estudio citado (Hennigan, 2010) los hombres se veían más afectados positivamente por la vegetación de interior que a las mujeres. Sin embargo, la introducción de plantas de interior con flores ejercía un efecto más positivo en las mujeres.

No se detectaron diferencias de género respecto a la influencia positiva de las plantas de interior en el estado emocional de los encuestados durante la crisis de salud.

Grupos de edad

En cuanto a los grupos de edad, aunque las personas mayores dijeron sentir emociones negativas con menos frecuencia, reconocieron una mayor influencia positiva de las plantas de interior en su bienestar emocional. Más concretamente, mientras que el 84 % de los encuestados de 66- 80 años estaban de acuerdo en que la vegetación en el hogar ayudaba a su bienestar emocional, sólo el 70 % de los encuestados de menos de 40 años expresaban la misma opinión.

Cita un estudio (Ambrose y otros, 2020) que revela que las mujeres que practican jardinería doméstica experimentaban un mayor bienestar emocional, lo cual también aplica en las mujeres con bajos ingresos.

La mitad de los participantes pasó más tiempo cuidando las plantas en casa durante el periodo de reclusión, lo que puede estar relacionado con el hecho de haber contado con más tiempo libre, pero también con los efectos beneficiosos que proporciona atenderlas.

Mitigar el aislamiento social

Lades y otros (2020) señalaron que la jardinería es una de las actividades más eficaces para mitigar los efectos desagradables del aislamiento social por la COVID-19 en el bienestar emocional de las personas. El mantenimiento de las plantas se puede considerar no solo una actividad agradable sino también una forma de centrar la mente en una tarea específica, desviando así la atención de la situación y ayudando a suprimir las emociones negativas. De hecho, se ha informado que mantener y atender las plantas inducen percepciones de alivio del estrés/presión, mejora la capacidad de pensar, la felicidad y reduce el temor (F. Liu, 1999). Tal vez por esta razón, la jardinería ha sido identificada como una de las actividades que muestran una mayor influencia positiva en el bienestar emocional.

Otros servicios ecosistémicos

Los beneficios para la salud mental suelen coincidir con otros servicios ecosistémicos (Bratman y otros, 2019), como la mejora de la calidad del aire en el interior o el confort térmico (es decir, la absorción de elementos y compuestos volátiles nocivos, el aumento de la humedad y la disminución de la temperatura en la vivienda), que a su vez también afectan a las respuestas emocionales debido a su relación directa con el estado físico de las personas (por ejemplo, dolores de cabeza, irritación de garganta, etc.). Además, se ha observado una reducción de la mortalidad general, especialmente por enfermedades del aparato circulatorio, en quienes viven en espacios con plantas de interior (Mitchell y Popham, 2008).

Experiencias estéticas

Varios estudios señalan que las plantas contribuyen a la recuperación psicológica al actuar como elementos visuales del entorno que evocan experiencias estéticas y mantienen la atención (Bringslimark y otros, 2009). Para potenciar eficazmente este efecto, las preferencias de los ocupantes y el impacto visual general de la disposición de las plantas puede desempeñar un papel importante (Park y otros, 2008). Este protagonismo visual depende del tipo de elemento vegetal (flor cortada o planta en maceta, verdes o de flor, etc.), el número y el tamaño de las plantas, y su ubicación respecto al observador. El tipo de plantas y la especie determinan propiedades como el color y la forma de las hojas y tienen implicaciones en la cantidad de vegetación que se percibe realmente (Bringslimark y otros, 2009).

El uso de plantas que muestran más flores puede promover emociones positivas (Adachi y otros., 2000) y parece tener un mayor impacto positivo en comparación con las plantas verdes, ya que influyen en el alivio del estrés, la tolerancia al dolor y el atractivo percibido del ambiente (Bringslimark y otros, 2009). Las plantas de color verde amarillento y verde fresco pueden aumentar el confort y la calma, mientras que las plantas de color blanco verdoso pueden estimular emociones negativas (Elsadek y otros, 2017).

El estudio revela, entre otros datos, que a pesar de que muchos hogares contaban con un número bajo de plantas de interior, la percepción de los encuestados mostró la fuerte creencia de que tener plantas dentro de casa produce un efecto beneficioso en su bienestar emocional (76,0 %).

Volumen en relación con el espacio

Tener muchas plantas de interior que ocupen un gran volumen en relación con el espacio disponible puede dar lugar a una simulación de la naturaleza exterior en condiciones de interior (Bringslimark y otros, 2009). En el estudio, la cantidad de vegetación en el interior de la casa sin duda afectaba la percepción de su efecto positivo en el estado emocional: el 88,5 % de los que tenían muchas plantas de interior estaban de acuerdo con esta opinión, frente al 73,3% de los que tenían pocas plantas de interior. Además, cuando se les ofrecieron diferentes escenarios (en imágenes) con niveles crecientes de vegetación interior, más de la mitad de los participantes seleccionaron la opción sin plantas como la menos preferible. Al mismo tiempo, el 55,8 % declararon que habrían preferido tener más plantas en casa durante el periodo de confinamiento, aunque esto disminuye con la edad. Por el contrario, la preferencia por tener más plantas en casa era mayor para quienes declaraban un menor bienestar emocional.

Cambio de percepción

Durante el estresante período del confinamiento, la influencia positiva de las plantas dio lugar a un cambio en la percepción respecto a la contribución beneficiosa de las plantas al bienestar emocional. Cabe destacar que casi el 40% declaró que su motivación para tener plantas en casa había cambiado a favor de aumentar el número de plantas de interior.

Aparte del hecho de que la gente pasaba más tiempo en casa durante el confinamiento, esta motivación también podría estar influida por el tiempo disponible para cuidar de sus plantas durante ese periodo.

No obstante, los encuestados se mostraron reacios a comprar plantas durante el confinamiento, aunque no estaba claro si esta reticencia era el resultado de una falta de voluntad o se debía a otras razones, como las dificultades de transporte, el miedo a estar en contacto con otras personas, la reducción de sus ingresos junto con la inseguridad respecto a futuras oportunidades de trabajo, que hacían de la compra de plantas ornamentales un lujo inoportuno.

De todas formas, el cambio en la percepción de los participantes sobre los beneficios de tener plantas en casa puede generar una motivación para incrementar la compra de plantas después de la crisis.

Fuentes: Universidad de Sevilla (España-Luis Pérez-Urrestarazu), Hellenic Mediterranean University (Creta), Universidad de Génova y la Universidad Federal Rural de Pernambuco (Brasil). Resumen elaborado por la Asociación Española de Centros de Jardinería.