Cómo contribuyen los jardines al cuidado del medio ambiente

Los árboles y la naturaleza juegan un papel esencial, ya que cuentan con un gran poder para reducir la contaminación. Además, actúan como excelentes filtros para otro tipo de contaminantes urbanos y partículas finas como el polvo, la suciedad o el humo del aire, ya que pueden atraparlos en sus hojas y en la corteza.

Por este motivo, desde el estudio de paisajismo Fernando Pozuelo Landscaping Collection han querido destacar aquellos aspectos que debemos cuidar si queremos convertir nuestros jardines en pequeños pulmones verdes y aliados para preservar el medio ambiente. Además, varios de estos consejos se pueden extrapolar a los jardines particulares de casas, oficinas o negocios que también pueden aportar ese granito de arena de manera particular

Los árboles y su poder renovador

La presencia de espacios verdes, como parques o jardines, hace que aumente el número de árboles en las ciudades, que son las más castigadas por la contaminación. Esta idea se apoya en los datos ofrecidos por ONU-Habitat (Agencia de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos y el desarrollo urbano sostenible), según los cuales un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de gases contaminantes por año. También son excelentes para regular el clima. Su ubicación estratégica puede ayudar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados centígrados. De hecho, si se realizara una ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios, estos pueden reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30%, y reducir las facturas de calefacción de invierno en un 20-50%.

Utilización de plantas autóctonas

La apuesta por plantas y especies locales hace que ayudemos a potenciar el ecosistema de la zona, lo que aporta un gran beneficio para la naturaleza. Además, las plantas autóctonas requieren menos mantenimiento, lo que se traduce en un menor gasto energético y, por consiguiente, un descenso de la contaminación. Esto se produce porque estas especies requieren de un proceso más reducido de adaptación al terreno, los recursos hídricos necesarios para su plantación y posterior mantenimiento también son menores, al mismo tiempo que reduciremos la necesidad de abonos y plaguicidas. Dependiendo de la zona en la que nos encontremos, deberemos apostar por un tipo u otro de especies, algo muy a tener en cuenta a la hora de diseñar y proyectar nuestro jardín.

Elección idónea de materiales

A la hora de potenciar la sostenibilidad de un espacio verde, uno de los principios básicos a tener en cuenta es la correcta elección de materiales y la optimización de su consumo, apostando por aquellos que tengan un bajo impacto ambiental y que sean respetuosos con la naturaleza. Esto sin duda potenciará la aportación de nuestro jardín al cuidado del medio ambiente. Un buen ejemplo de materiales naturales es la piedra, un elemento que cuenta con un gran protagonismo en la mayoría de los jardines. Además, se puede encontrar en varias versiones como es el caso de la pizarra, que cuenta con un bajo impacto medioambiental, ya que tan solo necesita extracción y labrado, sin necesidad de la utilización de otros materiales, sustancias químicas o tratamientos. Otros materiales son la madera, de la que debemos saber cuál ha sido su recorrido y asegurarnos de que proviene de bosques reforestados, o el bambú.

“Los espacios verdes dentro de una ciudad ayudan a potenciar el poder restaurador de la naturaleza, al mismo tiempo que suponen un elemento fundamental en el cuidado del medio ambiente. El gran avance de la urbanización requiere de proyectos paisajísticos e intervenciones en las ciudades para contrarrestar la acción humana, ayudando además, a que los ciudadanos puedan reconectar con la propia naturaleza” comenta Fernando Pozuelo, director del estudio de paisajismo.