Los PERTE, una oportunidad más para revertir la situación económica

Los instrumentos para la recuperación de la economía tras la crisis por la pandemia han venido acompañados de nuevos términos. Uno de ellos ha sido el de los PERTE o Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, una nueva figura de colaboración público privada que ha traído consigo la reciente normativa que regula el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia español. Financiados con los subvenciones y préstamos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia europeo ('Next Generation EU'), en el caso de España se estima que estos podrían ascender a 140.0000 millones de euros.

El Gobierno ha creado este instrumento con la idea ayudar en la recuperación de la crisis desencadenada por el Covid-19. En este escenario, muchos son las revisiones, controles y regulaciones a los que se tendrán que enfrentar las empresas y organismos que decidan participar, para evitar en el futuro se pudiera detener la ejecución de los proyectos y que estos puedan ser financiados en su totalidad por los fondos. De cualquier forma, estos retos se quedan en nada si lo comparamos con lo que realmente importante, que se propongan y desarrollen proyectos que generen el cambio que se han propuesto los estados miembros de la Unión Europea.

A pesar de haber sido creados gracias a los fondos excepcionales europeos, los PERTE quieren ser proyectados como proyectos de carácter permanente. El objetivo de esta permanencia es reforzar los proyectos que contribuyen claramente al crecimiento económico, al empleo y a la competitividad, suponiendo, por tanto una interesantes oportunidad para crear y seguir desarrollando ideas innovadoras.

En principio, cualquier proyecto tiene a priori cabida en los PERTE, ya que estos están abiertos a analizar propuestas diversas que tengan un significado y un buen plan de negocio y desarrollo. Si nos retrotraemos al pasado, ya en los años 90, España accedió a fondos estructurales europeos lo que derivó en la creación de nuevos proyectos y desarrollo de infraestructuras que hoy en día venimos disfrutando. Confiemos en que la historia se vuelta a repetir en este sentido y los PERTE logren revertir, de una y otra forma, la situación económica en la que la pandemia nos ha sumergido.

Pilares fundamentales

Este instrumento europeo de recuperación se basa en tres pilares fundamentales: 1) La adopción de instrumentos para apoyar los esfuerzos de los Estados miembros por recuperarse, reparar los daños y salir reforzados de la crisis. 2) La adopción de medidas para impulsar la inversión privada y apoyar a las empresas en dificultades. 3) El refuerzo de los programas clave de la Unión Europea para extraer las enseñanzas de la crisis, hacer que el mercado único sea más fuerte y resiliente y acelerar la doble transición ecológica y digital.

La iniciativa arrancó el 7 de octubre de 2020, fecha en la cual se tuvo constancia del primer borrador. Más tarde, el 30 de abril, se presentó una versión definitiva en la que se incluyen 4 ejes, 10 palancas, 14 objetivos de país y 30 líneas de actuación concretas. Cada una de esas líneas de actuación está sujeta a objetivos claros y rigurosos. Según ha desgranado el secretario general, estos objetivos se basan, en primer lugar, en una doble transición digital y verde. La transición verde debe tener el 37 % mínimo del presupuesto de las actuaciones. La transición digital el 20 %.

En segundo lugar, en las exigencias de reformas estructurales en base a las recomendaciones que se indican en el semestre europeo para cada país. Y, en tercer lugar, en hitos objetivos claros que permitan la evaluación antes, durante y después del plan. “A diferencia de planes de recuperación anteriores todo está muy marcado. En nuestro caso de industria y pyme, los planes están orientados a proyectos de empresa. Hay unos objetivos marcados para cada una de las líneas de actuación y vamos a tener que cumplirlos si queremos que se vayan liberando esos fondos y después poderlos justificar. Por lo tanto, hay un entorno totalmente pautado y riguroso”, ha aseverado.

Por otro lado, ha subrayado la importancia de tener en cuenta los 14 objetivos país establecidos, de los cuales los 7 primeros están vinculados a productividad, a potenciar la investigación, el desarrollo, la innovación, el crecimiento empresarial y la transición ecológica y digital, entre otros. Además, ha hecho referencia a los 4 ejes del plan: la España verde, digital, igualdad de género y conexión territorial; así como a las 10 palancas de política pública, incidiendo de manera especial en la 5ª (modernización y digitalización del ecosistema empresarial), que suma el 23% de esos 70.000 millones.

Criterios para declarar un proyecto PERTE

Será el Consejo de Ministros el órgano que, en última instancia, determine la categorización de un proyecto PERTE, a propuesta del titular o de los titulares del departamento o departamentos competente por razón de la materia y deberá acompañarse de una memoria en la que se describan las medidas de apoyo y colaboración público-privada proyectadas, así como los requisitos para la identificación de los posibles interesados

Criterios a tener en cuenta

El PERTE puede solicitarse bien como proyecto particular, más relacionado con grandes corporaciones, bien integrado en un proyecto compartido. En cuanto a los criterios a tener en cuenta se especifican los siguientes:

1. Que represente una importante contribución al crecimiento económico, a la creación de empleo y a la competitividad de la industria y la economía española, habida cuenta de sus efectos de arrastre positivos en el mercado interior y la sociedad.

2. Que permita combinar conocimientos, experiencia, recursos financieros y actores económicos, con el fin de remediar importantes deficiencias del mercado o sistémicas y retos sociales a los que no se podría hacer frente de otra manera.

3. Que tenga un importante carácter innovador o aporte un importante valor añadido en términos de I+D+i, por ejemplo, posibilitando el desarrollo de nuevos productos, servicios o procesos de producción.

4. Que sea importante cuantitativa o cualitativamente, con un tamaño o un alcance particularmente grandes, o que suponga un nivel de riesgo tecnológico o financiero muy elevado.

5. Que favorezca la integración y el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, así como el impulso de entornos colaborativos.

6. Que contribuya de forma concreta, clara e identificable a uno o más objetivos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, en particular en lo que se refiere a los objetivos marcados a nivel europeo en relación con el Instrumento Europeo de Recuperación.

Ayudas para la agricultura

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha avanzado la posibilidad de que el sector agroalimentario pueda participar en un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) como el que hay en el sector del automóvil. «Estamos reflexionando con otros ministerios, en particular con el de Industria, Comercio y Turismo, el de Economía y el de Transición Ecológica de cara a la posibilidad de constituir un PERTE, una actuación coordinada que suponga una participación público-privada», ha asegurado Planas durante la presentación de las líneas maestras del Componente 3 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), ‘Transformación ambiental y digital del sector agroalimentario y pesquero’, que está dotado con 1.051 millones de euros.

En concreto, el titular de Agricultura ha destacado las conversaciones que se mantienen con el departamento que lidera Reyes Maroto, ya que después del sector de la automoción, el mayor número de manifestaciones de interés proceden del sector agroalimentario. «Es un sector con muchísimas pymes y es importante articularlo todo de una forma colectiva. Trabajamos con Industria, porque tiene claro que este sector es punta de lanza del país y que necesitamos mantenerlo con un nivel de apoyo importante», ha señalado Planas. Además, el ministro ha recalcado durante la presentación que «del mismo modo que el sector agroalimentario estuvo en el centro de la resistencia de la pandemia, ahora estará en el centro de la recuperación».

Planas ha avanzado que con las reformas e inversiones privadas la dotación del plan podría superar los 1.500 millones de euros, movilizando hasta más de 700 millones de euros en la modernización de regadíos o hasta 570 millones de euros para la modernización en agricultura de precisión, eficiencia energética y economía circular y más de 90 millones de euros para las pymes agroalimentarias.

La mayor dotación del plan, con 563 millones de euros, es la destinada a inversiones para modernizar los regadíos, para fomentar el ahorro del agua y la mejora de la eficiencia y la sostenibilidad energética en los regadíos españoles. «España es el primer país de la UE en superficie de regadío», ha recordado Planas, que ha precisado que el objetivo con esta modernización será «promover el ahorro de agua y la eficiencia energética de regadíos españoles».

El titular del ramo también ha destacado la dotación de 38 millones de euros para la digitalización del sector, que es «clave para el futuro en el que se apoya la transformación», así como la creación de una medida específica de apoyo al emprendimiento de base tecnológico con la concesión de préstamos participativos destinados a pymes agroalimentarias con proyectos innovadores y digitales y la creación de un ‘hub’ de innovación digital para el sector.