Entrevista con Gabino Carballo, vocal de AEPJP

Desde su primera edición en el año 1972, la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos, AEPJP viene organizando el Congreso Parjap junto a un Ayuntamiento de una localidad de gran relevancia por su riqueza natural urbana. Murcia y su consistorio destacan por la gestión que realizan sobre las más de tres mil zonas verdes, su coexistencia con el río Segura y los proyectos e iniciativas que están tomando, poniendo en el centro de la gestión urbana a la infraestructura verde. Entrevistamos a Gabino Carballo, vocal de AEPJP, quien nos hace un repaso de las acciones más importantes llevadas a cabo y nos muestra las tendencias y retos más destacados de la infraestructura verde urbana.

Tras aplazar el pasado año el congreso Parjap 2020, debido a la pandemia de COVID-19, la AEPJP y el Ayuntamiento de Murcia celebraron el pasado mes de marzo su Congreso centrado en la infraestructura azul y el paisaje. ¿Qué es lo más destacado que se ha podido ver durante el evento?

Creo que lo más destacable fue la utilización de formatos innovadores en las mesas de debate y en las ponencias. Combinando presentaciones en directo con otras en diferido, el PARJAP Murcia pudo exponer una serie de ideas que hace tiempo que laten en el sector de una forma más vigorosa y dinámica. Los tiempos que exigen las comunicaciones virtuales también nos permitieron ofrecer más variedad de contenidos y puntos de vista, abarcando desde la ciudad sostenible hasta la relación entre diseño y mantenimiento, y esto ha resultado ser un éxito.

En el evento han participado expertos que han desarrollado sus investigaciones y trabajan en países como Egipto, Argentina, Colombia, México, Francia, Italia y Portugal. ¿Qué grado de internacionalización ha tenido este acto en cuanto a visitas?

Muy alto, las estadísticas nos muestran que ha despertado gran interés, especialmente en Iberoamérica. Aunque la relación entre la AEPJP ya viene de lejos gracias a los congresos iberoamericanos de parques y jardines públicos, la verdad es que el formato virtual nos ha permitido conectar directamente con los profesionales de una forma que antaño era imposible. Lo mismo se puede decir de nuestras publicaciones y artículos, que cada vez encuentran más audiencia entre los profesionales del continente americano.

“No basta con plantar. Además, hay que valorar y cuidar”

Dentro del marco del Congreso, este año el Premio Nacional de Jardinería, ha recaído en Ayuntamiento de Salamanca por el proyecto Plan Especial de Protección de Infraestructura Verde y Biodiversidad de Salamanca. ¿Qué ha llevado al jurado a tomar esta decisión?

Su alcance y ambición y su proyección sobre todos los ámbitos del entorno urbano y la participación ciudadana. No es frecuente que las ciudades españolas dispongan de este tipo de planes estratégicos, esenciales para el buen despliegue, uso y conservación de la infraestructura verde y la biodiversidad. Es esencial implicar a profesionales, funcionarios y ciudadanos en el desarrollo de esta infraestructura y el plan de Salamanca es un ejemplo a imitar.

¿Cuáles son las tendencias y retos de la infraestructura verde urbana?

Recientemente se publicó en el BOE la Orden PCM/735/2021, de 9 de julio, por la que se aprueba la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas. El mismo texto describe lo que viene y los retos que se plantean a corto, medio y largo plazo. Tiene por objetivo marcar las directrices para la identificación y conservación de los elementos del territorio que componen la infraestructura verde para que la planificación territorial y sectorial que realicen las Administraciones públicas permita y asegure la conectividad ecológica y la funcionalidad de los ecosistemas. Esto supone poner el verde en el corazón de toda estrategia urbana, algo inusitado par aun país acostumbrado a tener un urbanismo basado en leyes del suelo donde los espacios verdes son algo practicante improductivo, un gasto. Sin embargo, la estrategia sitúa la IV al frente de la lucha por la mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático, la desfragmentación de áreas estratégicas para la conectividad y la restauración de ecosistemas degradados. No obstante, el reto principal va a ser la financiación y la traslación de conocimiento y de medios profesionales pluridisciplinares a los municipios, diputaciones y comunidad autónomas. La IV va de la mano tiene que ir de la mano de una economía local orientada a la inversión en servicios ambientales y culturales.

¿En qué medida podremos conseguir una mitigación del cambio climático con un uso racional de la vegetación?

Para ser efectiva, la estrategia de mitigación por medio de la vegetación va a tener que ser racional y, sobre todo, empática. No podemos seguir tratando la vegetación como una cosa que se quita y se pone. No basta con plantar. Además, hay que valorar y cuidar. Hay que invertir tiempo, dinero, conocimiento y cariño en todas las cosas vivas y pequeñas, y especialmente en las no tan pequeñas como los árboles. Hace falta seguimiento, sensibilidad y constancia. Necesitamos una nueva cultura del verde urbano que pase por reconocer la función de sus gestores, los jefes de servicio y directores que llevan años luchando para sostener una infraestructura esencial en un contexto profesional frágil, poco valorado y menos reconocido. El compromiso con la vegetación ha de ser a largo plazo: hay que plantar, sí, pero más aún hay que cultivar.

¿En qué estado se encuentran nuestros parque y jardines y cómo han evolucionado estos con respecto a la primera edición del Congreso Parjap?

Han pasado ya casi medio siglo, 49 años, el congreso Parjap cumple 50 años en 2022, así que ha cambiado casi todo, especialmente la extensión del verde urbano y sus tipologías. Ya no se puede hablar solo de parques y jardines, ahora existen espacios verdes híbridos que antes no se concebían. El estado general de los parques y jardines ha evolucionado a mejor en muchos casos, pero siguiendo una lógica de eficiencia, que ha contribuido a homogeneizarlos hasta el punto que se puede hablar de cierta pérdida de patrimonio botánico y carácter local. El urbanismo de los últimos cincuenta años, excesivamente orientado al formalismo arquitectónico, que ha dejado de lado el contexto cultural y climático ibérico, tanto como el conocimiento de su horticultura, no ha contribuido tampoco a la producción y conservación de parques y jardines realmente verdes, ni a su valorización como fenómeno cultural. En cierto modo, estamos en un momento de crisis: necesitamos recuperar la conversación entre urbanismo y horticultura. El verde tiene que ser un elemento de diseño realmente pluridisciplinar, no solo algo que se pone de relleno.

¿Cómo está afectando la crisis económica producida por la COVID-19 —a la economía en general y a los consistorios en particular— de cara a la conservación de nuestros espacios verdes?

De manera especialmente brutal, no se puede decir otra cosa. Muchas entidades locales tienen cero euros para destinar a sus espacios verdes. De algunas se puede decir que tienen menos de cero. Estamos hablando de un país donde los espacios verdes vienen costando al ciudadano urbano unos 40€ por persona y año de media y donde recoger colillas cuesta entre 12 y 22 euros. Realmente estamos en una situación crítica, aunque hay que decir que algunos ayuntamientos están apostando por incrementar sus presupuestos para ponerse al día con su déficit histórico con el sector. Creo que algunas entidades comienzan a ver la conservación de los espacios verdes como un tema prioritario. Hasta que el gasto mínimo por metro cuadrado de verde urbano no supere ampliamente las medias anuales históricas en inversión en medios profesionales y de gestión, no se podrá decir que hemos salido de la crisis de la COVID-19, porque significará que no hemos entendido nada de lo sucedido.

“Este es un sector invisible, criticado y maltratado, casi de manera unánime por todo lo que sale mal, pero que no recibe ni un triste reconocimiento por todo lo que sale bien”

¿En qué medida podría afectar esta crisis económica a la proyección de nuevos espacios verdes en las ciudades españolas?

Algunas ciudades van a tener que ampliar y mejorar el acceso y conectividad de sus espacios, precisamente por esta crisis. Pero eso va a ser lo de menos, porque el dinero para invertir en nuevos proyectos siempre parece estar disponible, más tarde o más temprano. Donde hay que apostar es por la mejora y la conservación, y por la generación de una economía de escala local, no deslocalizable, que retenga conocimiento, población y actividad económica en la proximidad. Eso no se puede hacer sin alterar profundamente algunos de nuestros conceptos. El gasto en espacios verdes no es tal: es inversión en un modelo de ciudad que gira en torno al bienestar y la salud. No existe ninguna otra opción o modelo viable. Todo lo que no sea plantar y conservar nuestro patrimonio verde —invirtiendo en esto como si fuera la industria automovilística— va a ser lanzar el dinero al aire, y a ver dónde va.

“Necesitamos una nueva cultura del verde urbano que pase por reconocer la función de sus gestores, los jefes de servicio y directores que llevan años luchando para sostener una infraestructura esencial en un contexto profesional frágil, poco valorado y menos reconocido”

¿Cómo calificaría a día de hoy la conservación de parques y jardines en nuestro país?

La calificaría de heroica. Profundamente mejorable, sí, pero heroica. Lo digo desde el respeto por las personas que se dedican a esto, cuando podrían ganarse mucho mejor la vida gestionando la recogida de residuos, y sin embargo deciden permanecer en un sector invisible, criticado y maltratado casi de manera unánime por todo lo que sale mal, pero que no recibe ni un triste reconocimiento por todo lo que sale bien. Es como si para tener parques y jardines no hubiera que hacer nada. Pues que todo el mundo sepa que, sin jardineros, conservadores y consciencia ciudadana, no hay verde urbano que valga. Es un trabajo colectivo.

¿Qué nota les daría a los criterios de sostenibilidad con los que nos regimos en España, desde el diseño hasta el mantenimiento de las zonas verdes?

La pregunta es si realmente estamos aplicando unos criterios de sostenibilidad en el diseño y gestión de los espacios verdes en España que se puedan calificar de coherentes. Algunas ciudades están apostando por la redacción de planes de biodiversidad y naturalización que promueven un modelo de verde que integra el urbanismo y la gestión, buscan un modelo de verde que se adapte a las circunstancias de nuestro tiempo, que permita la presencia de seres vivos y procesos naturales en la trama urbana. Algunos están apostando por la creación de paisajes esponja que retenga agua y carbono, por la economía circular y el reciclaje, por las técnicas de manejo regenerativo y el conocimiento biológico, por la participación ciudadana y el diseño pluridisciplinar. A todos ellos les daría un nueve a la espera de los resultados, tan solo por intentarlo. A los demás les recomendaría una urgente sesión de repaso de los contenidos del curso, porque creo que están intentado contestar mediante respuestas que no se corresponden al temario actual.