“El paisajismo es una de las expresiones del arte más elevadas”

Planificación, creatividad, organización e imaginación son algunos de los adjetivos que definen el trabajo del paisajista Fernando Pozuelo. Sus proyectos parecen sonar, vibrar… Transmiten sensaciones y emociones en un espacio donde el arte y el paisajismo se entremezclan de forma indisoluble. Como una pintura, un vino, un café o una sinfonía, sus jardines pueden ser observados, catados, percibidos o valorados en toda su plenitud. Paisaje y obra de arte se fusionen en una misma melodía, en un mismo lienzo, en un mismo marco.  

¿Cómo te definirías en tu faceta personal y profesional?

Soy una persona a la que le gusta llevar una vida sana, hacer deporte y cultivar la espiritualidad. También soy sensible, detallista y romántico. En el plano del trabajo, soy una persona activa, creativa, metódica, constante y quizá un poco obsesionada con cuidar los detalles y las calidades.

¿Cuándo decidiste dedicarte al mundo de los jardines?

Decidí dedicarme al mundo de los jardines a los dieciséis años para ganarme un “dinerillo” trabajando los fines de semana en un vivero. Y allí es donde aprendí algo de plantas, descubrí la pasión por la jardinería y, sobre todo, me di cuenta de lo poco que sabía y que tendría que estudiar mucho, mucho, mucho para saber un poquito. Y por eso luego estudié mi carrera de ingeniería.

¿Cuál es tu background como paisajista? ¿Cuáles son los principales trabajos que podrías destacar?

Desde que me inicie en el mundo del paisajismo -hace veinte años- hasta hoy, he desarrollado y coordinado más de 450 proyectos al frente de mi estudio, entre los que cabe destacar los siguientes: Complejo resort en Ibiza (Mallorca), Las Colinas Golf Resort, Parque comercial Alcorcón Oeste (Madrid), Parque Empresarial Millenium (Madrid), Parque hotelero y empresarial Cristalia (Madrid), Sede Iberdrola (Madrid) o Sede Ortiz (Madrid). También estoy muy orgulloso de haber obtenido numerosas distinciones como el premio internacional A Design Award 2020 que recibió nuestro jardín Ryad, el Premio Best of Houzz Diseño 2021 o la Medalla de Oro de la Asociación Europea de Competitividad 2017. Me gustaría destacar por último mi presencia en Casa Decor 2016 con el Dulcísimo Jardín de Zahara. 

¿Y el último?

Se trata de un proyecto en Huelva junto al mar, en la zona de El Rompido.

¿Qué entiendes por paisajismo y cuál es tu filosofía de trabajo? ¿En qué pilares te apoyas?

Para mí, el trabajo de un paisajista es diseñar y proyectar espacios exteriores que ayuden a las personas a encontrar belleza, paz, inspiración y conexión con lo vivo. El paisajismo es una de las expresiones del arte más elevadas, pues toda la materia prima es la naturaleza (es el entorno el que dicta la pauta para que haya cohesión). Veo el paisaje más como un sueño. El Jardín del Edén, el paraíso. Es la alegoría de aquello que imaginamos, de ese dulce lugar donde nos encantaría estar con nuestra familia, con los nuestros y que perdurará en el tiempo. Ese es un jardín utópico y es de donde nacen mis jardines, de encontrar y diseñar en el mundo terrenal lugares apacibles de belleza y que puedan transmitir filosofía, que sean oníricos, que puedan divulgar y transmitir una componente humanística.

¿Cuáles son tus referentes?

Principalmente destacaría algunos artistas internacionales, como Paul Bangay, Martha Schwartz o el ya fallecido Charles Jenks, que fue el autor del Jardín de la Especulación Cósmica.

¿Cómo defines tus diseños?

Los definiría como sencillos, simplistas, elegantes, artísticos, refinados y pulcros, que se inspiran siempre en la cuna clásica de los diseños más lineales y atemporales. Son en algunos casos diseños orgánicos provenientes de jardines orientales o del estilo del jardín inglés, pero llevados a la actualidad, al presente. Porque me interesa mucho el presente, que es el lugar eterno, del que siempre podemos disponer. Por lo tanto, yo quiero que mis jardines vivan en el presente, pero que beban del pasado y se proyecten hacia el futuro.

En la creación de un proyecto paisajístico, ¿qué criterios artísticos o técnicos sueles tener más en cuenta?

Los principales criterios a nivel técnico que manejamos son tres: sociológicos, edafoclimáticos y urbanísticos.  A nivel artístico tengo muchas inspiraciones, desde artistas clásicos, como muchos pintores paisajistas, a otros más contemporáneos, como Salvador Dalí, incluso artistas de artes escénicas o directores de cine, pues son capaces de inspirarme a la hora de soñar.

¿Cómo te posicionas como paisajista ante el cambio climático?

Nosotros siempre abogamos por la responsabilidad social corporativa y por la renaturalización del planeta. De hecho, creamos nuestra propia metodología para medir la huella de carbono con el fin de reducirla mediante la disminución en los consumos de energía, los diseños sostenibles y la corresponsabilidad con el medioambiente. Apostamos decididamente por jardines más eficientes que de forma autónoma eliminen la huella de carbono, al tiempo que nos posicionamos también por responsabilizar al cliente sobre el cuidado del medio ambiente y su sostenibilidad. 

¿En qué medida la situación que hemos vivido con la pandemia nos ha reconectado con la naturaleza?

Yo creo que nos ha abierto los ojos. Por decirlo de alguna manera, hay mucha gente que ahora mismo está “despertando” a esta realidad: la naturaleza rodea todo y contiene todo. Por lo tanto, puede contener todos los remedios o gran parte de los remedios para muchos de nuestros males.

¿Qué especies ornamentales sueles utilizar con más asiduidad en tus jardines?

Siempre me ha gustado utilizar la vegetación autóctona de cada zona. Me gusta trabajar con cipreses, con olivo, con boj, con encina, con acebuches, con plantas de campo silvestres que pueden ser gramíneas o plantas vivaces, desde variedades de tomillo a variedades rastreras de geranio, romeros, tomillos, jaras… todo ese tipo de vegetación. Y siempre intentando buscar el equilibrio entre una estructura organizada y una estructura más asilvestrada o natural.

¿Ya ha visto realizado su jardín ideal? ¿Cómo sería?

No, aún no lo he visto realizado y sería un lugar absolutamente mágico. Sería una Alhambra entre Alhambras. Un lugar espiritual en el quedaría plasmada la clara unidad entre la naturaleza, el agua, la vegetación, las plantas, las rocas, el aire… Sería un lugar alquímico en el que tanto de día como por de noche pudiéramos encontrar rincones maravillosos. Habría música, habría diversión, habría silencio y habría paz. Aunque ahora mismo sea casi un lugar onírico, creo que en algún momento tendré la posibilidad de crearlo.

¿Dónde crees que debería estar la frontera entre paisajista, arquitecto e ingeniero?

En realidad, quizá faltaría para mí faltaría incluir la palabra artista en esos términos. Además, un paisajista no es uno solo: normalmente tiene detrás un equipo multidisciplinar donde trabajan o trabajamos paisajistas, arquitectos, ingenieros y artistas, como es el caso de Fernando Pozuelo Landscaping Collection. Un paisajista es en realidad un visionario del paisaje. Emplea arquitectura e ingeniería para materializar su visión. Un arquitecto es un visionario de las artes constructivas que a su vez requiere de la ingeniería para los cálculos estructurales y del paisajismo para vestir y acondicionar tanto exteriores como la quinta fachada, que es la azotea. Y un ingeniero es la persona que materializa todo aquello que el arquitecto o el paisajista puedan concebir. Son tres términos que están muy imbricados entre sí.

¿El paisajismo cómo crees que se concibe en nuestro país? ¿Crees que lo hace a pequeña o a gran escala?

Desde mi punto de vista, el paisajismo en España está algo detrás respecto a otros países, en especial si nos comparamos por ejemplo con Inglaterra, cuna del paisajismo. Por fortuna, en los últimos años algunos paisajistas españoles están logrando traspasar nuestras fronteras y ser influyentes, como son los casos de Luis Vallejo, Fernando Caruncho o Jesús Ibáñez, a los que respeto y admiro, y a quienes considero una gran fuente de inspiración.

¿En qué medida consideras que hay intrusismo en el sector?

En realidad, no lo veo como tal y creo que tiene que haber cabida para todo el mundo en el planeta; pero sí es cierto que a pequeña escala y a nivel muy “doméstico” se han “reclutado” para labores de jardinería a personas que no cuentan con la cualificación necesaria.