La turba en la producción de sustratos: un escenario de desajustes

Todos los profesionales y amantes de la jardinería estamos familiarizados, en mayor o menor medida, con el término sustrato, un elemento vital a la hora de cultivar cualquier tipo de planta. Los materiales utilizados como medios de crecimiento para la producción de plantas en contenedores o macetas tienen la función de servir de soporte a la planta y proveer de agua, aire y nutrientes para el adecuado desarrollo de raíces y parte aérea. En aras de alcanzar esta metas, el sustrato debe cumplir con ciertos requerimientos en sus propiedades físicas y químicas, y biológicas si es el caso de materiales orgánicos. Las propiedades físicas son un importante factor de elección de un material como sustrato, ya que el volumen de un contenedor es reducido y, por tanto, estas —o, dentro de ellas, las relaciones agua-aire— cobran gran importancia; de ahí que se considere que un buen sustrato debe tener más del 85 % de porosidad total.

Más allá del cultivo convencional

Europa se ha puesto como objetivo que el 25 % de la superficie agrícola sea ecológica en 2030. La demanda de productos ecológicos sigue aumentando, más agricultores cultivan en ecológico, hay más tierra certificada en ecológico y cada vez existen más productores que pasan su producción de cultivo convencional a producción bajo el sello de Cultivo Ecológico. En este sentido, Xavier Cruset, director de Burés SAU, coincide con esta idea al señalar que “claramente hemos visto que el mercado demanda sustratos ecológicos y también formulados especialmente para cubrir las necesidades de una de las tendencias más significativas de este año: el cultivo de hortícolas en el hogar en las ciudades. Las mesas de cultivo ha sido la revelación durante los confinamientos más o menos estrictos de la pandemia y han generado todo un auge de los productos necesarios. También estamos empezando a tratar otras tendencias como los sustratos libres de turba, los de aspecto más natural (con o sin perlita, por ejemplo)”.

Retos a los que nos enfrentamos

A nivel general, en los próximos años tendremos frente a nosotros varios frentes abiertos, según los expertos. En este sentido Cruset destaca “el plástico, su gestión y su precio, y el impacto de estas fluctuaciones en el precio del producto final, la escasez de turbas o coco o sus elevados precios al ser productos de importación. La poda o la corteza de pino son materiales para sustratos que tenemos en casa, a nivel local, pero debemos invertir un esfuerzo importante en comunicar correctamente su valor y dotarlos de una imagen positiva para el consumidor que vea en ellos una buena alternativa, tan efectiva como los sustratos formulados a partir de otras materias primas de las que no disponemos a nivel local. Los precios en el transporte también afectarán a nuestra empresa tanto en producción como en transporte del producto final para su entrega; es un tema a tener muy en cuenta y a analizar para poder prever y anticiparse a la problemática que surge entorno a ello".

Turba, uno de los materiales más usados

Aunque existen sustratos universales que tienden a funcionar bien con la mayoría de plantas, en el mercado encontramos una gran variedad de opciones, con diferentes mezclas y propiedades.

 “Turba” es el nombre que se suele dar a los restos muertos y descompuestos de musgo sphagnum, una planta originaria de muchas partes del mundo. El uso más común de la turba es en la producción de sustratos para profesionales y consumidores para cultivar plantas. Se trata de uno de los materiales más usados como para este fin tanto en jardinería como en agricultura y, a pesar de que son muy pobres en nutrientes como el nitrógeno, sus propiedades resultan ideales para el desarrollo y crecimiento de la gran mayoría de especies vegetales. Destaca por su capacidad para retener agua —puede contener hasta veinte veces su peso. A menudo se mezcla con tierra para macetas o plantaciones para aumentar el potencial de crecimiento de las plantas y ayudar con la erosión.

Por otro lado, la riqueza en elementos nutritivos de la mayoría de las turbas suele ser muy pobre, llegando al 1% de N en el mejor de los casos, aunque estos valores resultan una excepción, como lo confirma el hecho de que los valores de NPK que se citan en las características de las turbas comerciales es en mg/L. En algunos casos, y dadas las pequeñas cantidades de nutrientes que contienen, las turbas utilizadas como substratos se enriquecen con pequeñas cantidades de otros ingredientes, como, por ejemplo, humus de lombriz.

Como sabemos, existen lugares específicos dedicados en la producción y explotación de la turba, las turberas. Quienes las defienden abogan por los beneficios y usos para crear compost y otros componentes necesarios para la jardinería, la agricultura, la silvicultura y la hortofruticultura. Sus detractores alertan sobre los riesgos de la explotación y los métodos de extracción de la turba, que pueden degradar el medio ambiente, señalando la disminución de los suministros naturales y la destrucción de los pantanos como evidencia de un problema de abastecimiento.

Desde que empezó a usarse en nuestro país hacia los años sesenta, la utilización de turbas para usos hortofructícolas ha ido en aumento. Se emplea para crear humus tanto en agricultura como en jardinería, para trasplantar macetas en silvicultura y en la recuperación de suelos forestales.

Demanda disparada

Pero en los últimos dos años la demanda de turba se ha disparado, mientras que el suministro ha disminuido, situación que ha provocado un encarecimiento de los sustratos. Ante esa realidad, Jose Navarro, director comercial de Productos Flower, se muestra optimista al considerar que esta situación no afectará al consumo del sustrato. “Esta familia era y se ha consolidado aún más como un producto necesario y cada vez más reconocido en la buena práctica de la jardinería y el huerto, por lo que hay una inercia y necesidad importante de consumo. Lo positivo: hay nuevos consumidores que han llegado con la pandemia al jardín y el huerto y esto también será una buena aportación en ventas”.

Muchas de las empresas de nuestro país vienen alertando de que situaciones especiales como estas impactan negativamente en la cadena de suministros en forma de incrementos de costes, lo que supone la elevación de precios a sus destinatarios finales. Bertomeu Caballer, director de División Agrícola en Valimex, lamenta que por los márgenes tan reducidos que manejan, no han tenido más remedio que repercutir estas subidas a sus clientes y considera que “es de esperar que la mayoría de nuestros clientes tengan que aplicar esas subidas en sus productos finales y que esto se traduzca en una subida generalizada de precios para este año 2022”.

Juan Galindo, director de ventas para España y Portugal de Floragard, comparte la misma opinión de que los precios de los substratos se enfrentan a subidas ineludibles de cara a este año y detalla que las razones están presentes en cada eslabón de la cadena de suministro, desde el precio de la materia prima principal, turba, plásticos, abonos, transporte e incluso palé de madera. “Las empresas del sector no solo debemos sortear la subida de costes sino ser capaces de garantizar el suministro de cuantas materias primas necesitemos para la elaboración de los substratos de venta al público. Es aquí donde aquellas firmas con mayor autosuficiencia, no solo en turba sino en otras materias primas alternativas, como compost, fibra de madera o corteza de pino, saldrán reforzadas comparativamente, pudiendo así garantizar suministro y calidad de producto de cara al exigente consumidor final”, considera Galindo.

Los problemas de escasez de materias afectan a todos los sectores y países. Los economistas lo explican como un efecto de la pandemia y de la transición energética y digital, que han situado la demanda por encima de la oferta. Las previsiones más optimistas sitúan mediados de 2022 como punto de inflexión para la mejora de algunas de las causas que están provocando esta crisis mundial. Alfonso López Martínez, gerente de Sustratos del Sureste, reconoce que el pasado fue duro para todos y, por ello, el sector de los sustratos no se ha quedado al margen de la crisis de materias primas: “Esta situación nos ha afectado a todos y tendremos que demostrar nuestra verdadera capacidad competitiva, pero intentaremos no repercutir en lo posible a los clientes, apostando por el I+D y la búsqueda de nuevos proveedores, siempre manteniendo nuestros estándares de calidad”.

Otros factores

Además del aumento en la demanda de los sustratos, hay otros factores que también han influido en el incremento del precio. Así lo explica Salvador Pellicer i Silvestre, director adjunto de Gramoflor Ibérica. “El primero ha sido la mala cosecha de turba del 2021 que ha provocado que la disponibilidad de dicha materia prima fuera escasa. Otro factor ha sido el aumento considerable de los fletes que ha afectado al precio final de la turba, así como de materias primas como el coco, cuyo precio se disparó también el año pasado. El tercero se basa en el encarecimiento de los combustibles derivado de la inestabilidad de precios en estos dos últimos años, que también ha favorecido el encarecimiento de los precios, ya que los costes energéticos de producción se han disparado, como prueba el aumento en el precio de la Perlita o de los fertilizantes minerales”.

Pellicer i Silvestre cree que en este 2022, la situación no parece variar demasiado: “Estamos viendo que los costes de transporte, sobre todo el marítimo, se van a mantener altos e inestables, con lo que los precios de los sustratos también se verán afectados durante el 2022, y a diferencia de otros años, no podremos fijar precios anuales, como hacíamos antes”.

Por su parte, Uzmah Yousaf, responsable del área internacional de Infertosa, asegura que han realizado un enorme esfuerzo para no fallar a sus clientes y poder cumplir con la demanda del sector mediante algunos factores claves que detalla: “Nuestras compras de materiales y nuestra logística. Ante las tensiones del sector para el suministro de materias primas y la alta estacionalidad de las mismas, el nuevo escenario nos obliga a hacer mayor acopio de materiales y con más antelación de la que estábamos habituados cuando el suministro era menos complejo. Nuestros departamentos de compras y de logística redoblan esfuerzos para ampliar fuentes de suministro y para asegurarnos el suministro con varios meses de antelación. Y en nuestras instalaciones hemos maximizado nuestros espacios de almacenamiento para estar preparados para la situación actual. Por otra parte, nuestro departamento técnico trabaja muy activamente para buscar alternativas viables, evalúa continuamente diferentes materias primas y revisa las composiciones de los productos para poder utilizar las materias primas más accesibles, y a precios más asequibles”.

Desde Infertosa, Uzmah Yousaf considera que es difícil saber cuándo se estabilizará la tendencia alcista y así aconseja gestionar de forma óptima todos los recursos de los que podamos disponer, a la vez que seguir buscando alternativas viables. “Las empresas del sector estamos pasando por una época muy compleja, en la que existe una altísima demanda de turba y de otras materias primas, así como cierta escasez de transporte suficiente para afrontar tanta demanda, situación que ha derivado en costes más altos. Además, hemos visto cómo han subido todos los materiales en general, el plástico, los pallets, etc. El sector tendrá que utilizar las materias primas más asequibles y con mayor disponibilidad. Además, la logística tanto nacional como internacional será un factor esencial en el nuevo escenario”. Respecto a los precios —añade—, “las subidas de costes han sido continuadas desde el último año y medio, y hay muchos factores adicionales que influyen como la climatología, la cosecha de turba en el báltico y la evolución del transporte internacional”.

Una triple crisis              

Además de todos estos factores, hay otro que no hay que olvidar, y que afecta también a la carga inflacionaria de los precios, la crisis energética. De hecho, el análisis del Banco de España incluye los precios energéticos como parte del coste de los insumos. Este escenario y cruce de factores, en opinión de José Manuel López, director Comercial de Semillas Batlle, obliga a un aumento de precios generalizado por parte de todos los fabricantes para no erosionar demasiado sus márgenes. Además, apunta a que la demanda continuará siendo excepcionalmente alta y por tanto la cadena de suministro seguirá estando bajo tensión. “En este entorno, la capacidad de planificación de compras y producción, sin duda marcará el éxito de cualquier empresa. Una parte de los nuevos usuarios que se han aficionado a la jardinería durante la pandemia lo ven como algo más que un pasatiempo, como una extensión de su hogar y una oportunidad para mejorar su espacio vital”. En este sentido asegura que, desde Semillas Batlle, “se pone especial atención en que nuestros productos sean eficaces y fáciles de usar, para crear una experiencia de usuario gratificante. Si el consumidor final se siente exitoso con sus tareas de jardinería, entonces repetirá y tendremos asegurado el crecimiento a largo plazo para todo el sector”.

Un año desafiante

La conjugación de todos estos inputs que hemos analizado nos enfrentan a una situación complicada y a un año que se presenta desafiante. Yolanda Severino, coordinadora de ventas de Pindstrup, juzga que este año 2022 va a ser desafiante para todos los productores de sustratos y que “estas inevitables subidas de precios de los productos finales son desagradables, pero no es lo peor. El aumento de la demanda confluye con desajustes en plazos de entrega tanto por incidencias en los transportes como por escasez y/o falta de disponibilidad de materias primas, lo que puede ocasionar roturas de stock en determinados momentos”. En su caso, destaca una ventaja de la firma que representa: “La importancia de disponer de materias primas de producción propia toma aún más valor y por eso en Pindstrup nos consideramos afortunados en comparación con algunos de nuestros competidores”.

Visión a futuro

En este escenario de desajustes, las empresas trabajan por anticiparse a la transformación que el sector de tierras y sustratos vive hoy en día. Desde Valimex, Bertomeu reconoce que vienen trabajando siendo previsores en los aspectos de planificación de pedidos, logística y almacén para hacer frente a las continuas subidas de precios de las navieras y escasez de equipos de transporte para poder dar servicio a sus clientes. “Afortunadamente Klasmann- Deilmann GmbH garantiza el suministro de turbas y sustratos y nuestros clientes están recibiendo sus pedidos en tiempo y forma”. Asimismo, explica que “el departamento técnico de la empresa está en continuo contacto con el departamento técnico de Klasmann-Deilmann GmbH para dar soluciones técnicas a los retos que todos los días se nos plantean. Se espera que en los próximos años haya una reducción paulatina del contenido de turba en los sustratos. Por este motivo el equipo de I+D+I de Klasmann-Deilmann GmbH lleva años desarrollando alternativas como por ejemplo el Greenfibre (fibra de madera tratada). Con este se consigue un efecto de aireación, drenaje y rehidratación similar al del coco (que está siendo tan escaso y caro por los altos precios logísticos actuales) en plantas ornamentales y árboles”. Y añade que “además del diseño continuo de nuevos productos específicos de sustrato para grandes semilleros también hemos desarrollado en los últimos años nuevas coberturas para el cultivo del champiñón”.

Encarando la transformación

La tríada investigación, desarrollo e innovación, bajo las siglas I+D+i, es uno de los aspectos más indispensables del desarrollo y el crecimiento de una organización empresarial. La inversión en I+D+i tiene un impacto directo en la competitividad y la productividad a largo plazo de la empresa. En la medida en que se consiguen estos objetivos, se reducen recursos y problemas ambientales, lo cual ayuda a las entidades a ser más eficientes y económicamente viables. Las empresas, especialmente las que superan cierto tamaño, prestan cada vez mayor atención a la implementación de departamentos propios. Gramoflor es un paradigma de esta realidad. La empresa viene invirtiendo tiempo y recursos en desarrollar proyectos de investigación para la búsqueda de materias primas alternativas a la turba, en la optimización de los fertilizantes, en la búsqueda de aditivos que junto con materias primas alternativas, las mejoren y les confieran propiedades similares a la turba. Disponen de un departamento de I+D+i en Alemania desde 2010, con un laboratorio y un invernadero propios de ensayos, y en Gramoflor Ibérica, la nueva planta de producción de Valencia, también disponen de un departamento de investigación y desarrollo además de un laboratorio equipado con la última tecnología y donde llevamos a cabo numerosos ensayos de forma rutinaria. “Gramoflor Ibérica es un proyecto que teníamos en mente desde hace muchos años. Con esta nueva fábrica pretendemos estar más cerca de los productores para darles un servicio más rápido y cercano, intentar amortiguar las subidas de precios debidas al elevado coste de los fletes, y utilizar materias primas más sostenibles, renovables, de proximidad, para ofrecer sustratos más respetuosos con el medio ambiente, reduciendo así, la huella de carbono entre un 40 y 60%, respecto a sustratos provenientes del norte de Europa”.

Por su parte, Alfonso López Martínez, gerente de Sustratos del Sureste, considera que su departamento de I+D es vital para encarar la transformación de este sector: “La investigación de nuevos materiales, proporciones, propiedades físico-químicas, etc., son la clave para enfrentarse a los nuevos desafíos que tendremos en el sector, en 2022 y por supuesto, en adelante. En Sustratos del Sureste creemos en la calidad como elemento diferenciador, con la certeza de saber que es la clave para continuar trabajando”.

Un departamento de I+D+i es un paso por delante para las empresas más destacadas del sector. Desde Infertosa, Uzmah Yousaf explica que, como parte de su estrategia empresarial, “sacamos productos nuevos continuamente y para ello, contamos con nuestro propio laboratorio interno, que por un lado controla la calidad de toda nuestra producción, evalúa los parámetros físico-químicos y controla que tomamos las medidas necesarias para la mejora continuada de nuestra calidad. Y por otro lado, en nuestro laboratorio trabajamos de forma continuada para el desarrollo de nuevos productos, hacemos pruebas y ensayos continuamente para probar diferentes composiciones de sustratos, evaluamos diferentes materias primas y diferentes calidades y desarrollamos soluciones a medida para nuestros clientes. Pero todo ello no podría desarrollarse sin el feedback de nuestro departamento comercial, que siempre cercano a las necesidades de nuestros clientes es el que nos va orientando hacia los nuevos segmentos y nichos del mercado que podemos explorar”.

También desde Productos Flower, Jose Navarro reconoce que uno de los canales donde se trabaja e implementa la innovación es el Departamento de I+D+i: “Nuestro departamento de I+D+i se encarga diariamente de controlar todos los parámetros de calidad tanto de las materias primeras utilizadas en nuestro proceso productivo, como de todos los productos que envasamos. Tener un laboratorio propio nos permite destinar un tiempo de respuesta analítico y de control muy rápido del 100% de todos los productos. En paralelo nuestro departamento de I+D+i está en continua búsqueda de nuevos productos o nuevas materias primas, desarrollando líneas de investigación con centros tecnológicos con el fin de ser una empresa puntera en I+D+i”. Y añade que “la actividad de Flower siempre ha sido el anticiparse a los cambios y necesidades del sector de los sustratos, y por este motivo hace meses que estamos desarrollando nuevas materias primas para la formulación de sustratos, siempre con unos estándares de calidad que aseguren todas las necesidades y demandas del sector. Un ejemplo es la nueva utilización de fibra de madera y corteza de pino para reducir el impacto que está teniendo el uso de las turbas en la elaboración de sustratos, provocando la imperiosa necesidad de reducir su consumo para minimizar el impacto medioambiental que está teniendo el uso excesivo de turbas”.

Mercado de la turba

La Turba es óptima como cama o principio en la producción de plantas, por su limitada agresividad y por la retención de humedad. Aun así, según los expertos, hay que evitar el uso excesivo de turbas porque proteger y restaurar las turberas puede reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en 800 millones de toneladas métricas al año, lo que equivale al 3% de las emisiones mundiales, de acuerdo al informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Iniciativa Mundial sobre las Turberas (GPI). Dicho informe pide inversiones de hasta US$ 46.000 millones anuales de aquí a 2050 para reducir casi la mitad las emisiones causadas por el drenaje y la quema de estos ecosistemas. 

Gestión sostenible

El informe Economía de la conservación, la restauración y la gestión sostenible de las turberas, escrito por Edward Barbier y Joanne Burgess, investigadores de la Universidad Estatal de Colorado, identifica que las principales causas de la mala gestión de las turberas son la infravaloración y la falta de inversión. La investigación entrega información clave sobre las turberas y da a conocer las oportunidades económicas y ambientales para impulsar inversiones públicas y privadas destinadas a la protección de este tipo de humedales.

El informe evidencia que, aunque las turberas cubren solo el 3% de la superficie terrestre mundial, almacenan al menos el doble de carbono que todos los bosques del mundo, y también son un hogar crucial para muchas especies endémicas y amenazadas. La GPI compartirá el primer mapa de referencia para evaluar su ubicación en todo el mundo durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26).

Actividades y políticas comerciales

El informe, lanzado como parte de la contribución de la GPI al Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, concluye que la principal causa de la mala gestión de las turberas es la subvaloración de sus contribuciones económicas. Las actividades y políticas comerciales que degradan y transforman estos ecosistemas a menudo ignoran o no tienen en cuenta sus beneficios para la sociedad.  Además, la conservación y restauración mundial de turberas sufre de una falta de inversión crónica.