Motivos que convierten al paisajista en un profesional clave para el cuidado del planeta

En casa, en el campo, en la montaña, la playa o en la propia ciudad, todos, en algún momento, nos relacionamos con espacios naturales. Y esto ha sucedido a lo largo de la historia, donde el ser humano siempre ha intentado moldear la naturaleza para adaptarla a su forma de vida. Pero esta actividad ha generado un gran número de problemas y amenazas para nuestro entorno, como la contaminación, la sobreexplotación o la pérdida de diversidad, que ponen en peligro el equilibrio natural.

El próximo 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra, una fecha clave para concienciar sobre la importancia de llevar a cabo medidas que permitan al ser humano coexistir con la naturaleza en total armonía. Para ello, además de activar grandes acciones que frenen nuestra huella de carbono, es imprescindible cuidar y conservar nuestro patrimonio natural, además de fomentar la creación de nuevos espacios verdes.

El paisajismo, como disciplina que engloba la planificación, gestión, conservación y rehabilitación de estos espacios naturales, más allá de ser un recurso estético, se ha convertido en una profesión esencial para la conservación y cuidado del entorno. Y es aquí donde entra el juego la figura del paisajista, ya que su labor es trabajar para modelar el paisaje, cuidando del mismo y potenciando sus beneficios de cara a todas aquellas personas que disfrutan de él.

En este contexto, el paisajista Fernando Pozuelo ha querido destacar cinco motivos que convierten a la profesión de paisajista en algo necesario, no solo para la conservación y cuidado del medio ambiente, sino también para potenciar el bienestar de las personas:

Diseña actuaciones responsables con el medio ambiente

 El paisajista lleva a cabo una correcta planificación de sus intervenciones, que nos permita actuar de forma responsable, con el fin de fomentar su conservación y minimizar el impacto sobre la naturaleza. Todo esto, sin olvidar que el paisaje siempre debe adaptarse de alguna manera a las circunstancias que nos toca vivir en cada momento.

Es generador de equilibrio entre el medio ambiente y el ser humano

El paisajista conoce perfectamente la botánica, los ecosistemas y las necesidades del ser humano, y es la persona adecuada para generar un adecuado equilibro entre ambos, para que no queden los paisajes sesgados hacia soluciones muy minerales o excesivamente recargadas, sino que todo quede dulcificado desde el conocimiento de esas especies y de su evolución en el tiempo.

Nos hace la vida mucho más fácil, gracias a la funcionalidad y usabilidad de las soluciones que aporta

Los paisajistas trabajan en muchos ámbitos, desde espacios públicos, complejos hoteleros, jardines privados, restaurantes, grandes fincas privadas, con intervenciones de gran impacto ambiental. Han de ser soluciones prácticas y funcionales. En algunos casos para restaurar el paisaje, en otros para generar elementos contemplativos y bellos por donde pasear, o ejemplos para mejorar el trastorno de déficit de naturaleza, pero en todos los casos ha de facilitar la vida a las personas

Fomenta la función social del paisaje

Esto se consigue generando entornos sociológicos que faciliten las relaciones personales. Precisamente, el paisajista tiene la capacidad de crear lugares donde compartir momentos.

Crea un espacio que perdura en el tiempo

Su objetivo es generar espacios atemporales, que puedan pasar de generación en generación, donde el tiempo se potencie. Esto se consigue a través de la sencillez, del empleo de las simetrías, asimetrías, aritmética y matemáticas, para conseguir paisajes absolutamente sencillos, depurados y puros donde encontrarse con uno mismo, pasear, meditar, en definitiva, hacer una vida más amplia. Texto: Fernando Pozueo