El MAPA vigila los efectos de la guerra en Ucrania

Luis Planas con Kęstutis Navickas durante la reunión del Consejo de Ministros de la UE.

Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha defendido la necesidad de llevar a cabo un seguimiento constante de la situación en todos los ámbitos del mercado europeo para conocer el resultado de las medidas adoptadas con el objetivo de mitigar los efectos de la guerra en Ucrania. Un ejercicio de vigilancia dirigido a determinar si es preciso adoptar nuevas medidas.

Tras presidir la reunión del Consejo Consultivo de Política Agrícola para Asuntos Comunitarios, el ministro ha participado en la reunión del Consejo de Ministros de la UE, en la que se ha abordado la situación de los mercados agrícolas en el contexto actual derivado del conflicto en Ucrania.

Durante la reunión, Luis Planas ha señalado que “asegurar el suministro alimentario debe ser la prioridad en todo momento, abogando por la cooperación y el multilaterismo a la hora de superar la crisis”. Al mismo tiempo, el ministro ha querido destacar las medidas adoptadas en el marco de la crisis para tratar de paliar sus efectos.  

España ha habilitado un paquete de ayudas para los sectores más afectados de 362 millones de euros. Además, la reciente decisión de la Comisión Europea (CE) permitirá emplear hasta un 5% de los importes de 2021-2022 del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), para conceder ayudas a los sectores más afectados por la guerra.

Por otra parte, aunque ha precisado que aún es pronto para evaluar el efecto que tendrá la medida de posibilitar el uso de tierras de barbecho para cultivo, el ministro ha señalado que es previsible que se produzca un incremento de la superficie de girasol. Un producto que ofrece ventajas como la poca necesidad de agua y actualmente disfruta buenas cotizaciones. Esta medida de flexibilización permite cultivar las tierras de barbecho para incrementar la producción de cereales y oleaginosas de forma temporal y compensar las pérdidas de las importaciones desde Ucrania.  

A su vez, Planas ha reiterado la necesidad de que “la CE adopte medidas de flexibilidad en los mecanismos de gestión de la crisis para las organizaciones de productores de frutas y hortalizas”. Una estrategia que puede paliar una temporada marcada por la incertidumbre y la perdida de producción como consecuencia de las heladas y otros eventos climáticos que se dieron en primavera.

El ministro ha explicado que “esta flexibilidad debería aplicarse de manera especial para favorecer las retiradas de mercado de productos y la ejecución de las inversiones previstas en los programas operativos de las organizaciones de productores”. Este año, los fenómenos climatológicos han afectado de forma considerable a la fruta de verano, como la fruta de hueso, el melón y la sandía.

Durante su reunión, el Consejo de Ministros de la UE ha llevado a cabo una estimación de siembra y cosechas de las materias primas. En España, según ha especificado Planas, se espera una cosecha de cereales buena, de entre 21 y 23 millones de toneladas, una cifra que se sitúa por encima de la media de los últimos años. Al mismo tiempo, las superficies de cereales de otoño-invierno se mantienen estables.

Así, el ministro ha subrayado la importancia de que se publique la modificación del reglamento de transparencia aprobada en abril para que todos los Estados miembros de la UE notifiquen con periodicidad mensual el nivel de existencias de cereales, oleaginosas y arroz. “Es una medida muy importante porque nos permitirá dar mayor transparencia al mercado y facilitará la toma de decisiones, especialmente en situaciones sobrevenidas de dificultades”, ha explicado Planas.

A todo esto, se suma la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio que tendrá lugar entre el 12 y el 15 de junio en Ginebra, un acto que no se celebra desde 2017. Planas ha asegurado que esta reunión debería ser una oportunidad para adoptar una serie de medidas en favor de la seguridad alimentaria para mantener los mercados abiertos y predecibles, con más transparencia, y sin restricciones a las exportaciones.

Desde que se inició la guerra en ucrania una veintena de países han adoptado medidas restrictivas en sus exportaciones, algo que afecta al 17% del comercio mundial de proteínas. Según el ministro, la suma de estas medidas restrictivas contribuye a la escalada de precios y a las disrupciones en los mercados internacionales.