La falta de fertilizantes castiga a agricultores en plena crisis en Sri Lanka

Colombo, 16 jun (EFE).- Los agricultores con menos recursos de Sri Lanka, que arrastran las consecuencias de una prohibición que impidió el pasado año el uso de fertilizantes durante más de siete meses en busca de cultivos orgánicos, afrontan ahora la escasez de químicos para trabajar sus tierras en plena crisis de alimentos. Es el caso de Kamani Priyangika, una mujer que reside en Polonnaruwa, uno de los principales distritos de cultivo de arroz en el centro de Sri Lanka, que ha tenido que empeñar su cadena de oro para trabajar su campo de arroz de unos 4.000 metros cuadrados. Tanto ella como su marido ya han plantado semillas de arroz y arado el campo, pero para asegurar la cosecha precisan fertilizante, un elemento que a día de hoy es imposible de adquirir en el país. "Ya no podemos encontrar suficientes fertilizantes en el mercado. Cuando los encontramos, no podemos pagarlos", lamentó a Efe. Esta dicotomía a la que se enfrentan los agricultores locales comenzó en abril del año pasado, cuando el presidente Gotabaya Rajapaksa prohibió de la noche a la mañana el uso de fertilizantes, aspirando a ahorrar divisas y a convertir a la isla en la primera nación 100 % orgánica. La medida fue revocada en noviembre, pero la falta de fertilizantes y pesticidas químicos, junto con la escasez de productos agrícolas orgánicos, hizo que muchos agricultores suspendieran la recolección de arroz, perdiéndose un 50 % de la cosecha. CAÍDA DE LA COSECHA Pese a que las autoridades del país achacan la falta de fertilizantes al aumento de precios generalizado por la guerra entre Ucrania y Rusia, las consecuencias de la prohibición, sumadas a la severa crisis económica que atraviesa el país, ha afectado con especial virulencia a la productividad de los agricultores locales. En la pasada temporada alta de cosecha en el país (de septiembre a marzo), la producción del arroz cayó un 40 %, mientras que en el periodo actual de baja cosecha se está registrando una reducción del 60 %, indicó a Efe un funcionario del Ministerio de Agricultura, bajo condición de anonimato. El actual primer ministro del país, que también ocupa la cartera de Finanzas, Ranil Wickremesinghe, advirtió la semana pasada en una sesión parlamentaria que el país enfrentará en unos meses "serias dificultades y escasez" en la alimentación ante la caída en la producción de arroz en esta nación de 22 millones de habitantes. El país precisa anualmente 2,5 millones de toneladas de arroz para abastecerse, pero a día de hoy las existencias son de "1,6 millones de toneladas", precisó Wickremesinghe. Por su parte, el ministro de Agricultura, Mahinda Amaraweera, destacó la aprobación de varias medidas para contener la escasez de fertilizantes, como la importación de unas 38.500 toneladas de urea, o el inicio de las conversación con el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de Asia y otras instituciones financieras para la obtención de fondos. SOLO LOS RICOS PUEDEN CULTIVAR Sin embargo, la mayoría de los agricultores, que "necesitan los fertilizantes ahora mismo", creen que estas medidas llegan un poco tarde, aseguró a Efe Vikum Lakmal Premathilake, un agricultor de Ampara, otra ciudad clave para la producción de arroz en el país. La escasez de fertilizantes en plena crisis económica hace que solo los agricultores con dinero puedan comprar fertilizantes para sus campos, pero esa situación excluye a una gran mayoría que apenas dispone de fondos para mantener sus cultivos, y se ven obligados a recurrir a productos más baratos o a comprar en pequeñas cantidades, explicó. "No creo que podamos obtener ni una cuarta parte de la cosecha que solemos obtener", recalcó Premathilake, quien además detalló que necesitaría más de 150.000 rupias (unos 416 dólares) para trabajar en el arrozal esta temporada, del que espera obtener una cosecha de 500 kilos que, con suerte, podrá vender a 180 rupias (0,50 dólares) el kilo. "Nadie se ha dado cuenta todavía, pero nos enfrentamos a un cambio de sistema en la agricultura en Sri Lanka", alertó. Ranjith Hulugalle, otro agricultor, también cree que "solo las personas con dinero pueden cultivar en Sri Lanka" a día de hoy. "Los precios de las semillas de arroz han subido un 50 por ciento, los pesticidas y los herbicidas se han más que duplicado, algunos agricultores alquilan un tractor para trabajar en los campos y los costos de alquiler se han multiplicado por tres o cuatro", señaló. A los costes esenciales para la cosecha, los agricultores necesitan sumar el dinero para pagar a los trabajadores o comprar combustible para los tractores, lo que dificulta todavía más la producción del cultivo. En este punto, Hulugalle ve fundamental que el Gobierno del país ayude a crear mecanismos "para garantizar que los alimentos lleguen a las personas que los necesitan". "No tenemos ahorros, ni propiedades, y si no obtenemos ganancias, también perderé mi anillo de bodas. Nuestras vidas se pondrán patas arriba si no podemos vender arroz incluso con una ganancia marginal", sentenció Priyangika. Aanya Wipulasena
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