“La actual planificación hidrológica agravaría la crisis alimentaria”  

Andrés Campo, presidente de Fenacore, durante la apertura del XV Congreso Nacional de Comunidades Regantes.

La Federación nacional de Comunidades de regantes de España, Fenacore, ha advertido que la actual planificación hidrológica puede agravar la crisis alimentaria. Así lo ha señalado Andrés Campo, presidente de Fenacore, durante la apertura del XV Congreso Nacional de Comunidades Regantes, que ha tenido lugar en León.

Del Campo ha avisado que “la actual La actual planificación hidrológica agravaría la crisis alimentaria que podría desatar, entre otras causas, la guerra en Ucrania o el propio cambio climático, tal y como han advertido organismos como la ONU o la Comisión Europea. Los nuevos planes hidrológicos se encuentran totalmente desenfocados y no garantizan el agua para regar, lo que supone una seria amenaza para la producción de alimentos”.

Durante el acto de inauguración, el presidente de Fenacore ha estado acompañado por al consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones; el vicepresidente de la Diputación de León, Nicanor Sen; el director general del Agua, Teodoro Estrela; la directora general de Desarrollo Rural, Isabel Bombal; y el presidente del comité organizador del Congreso, Ángel González Quintanilla.

Del Campo ha animado a revisar los planes hidrológicos para cubrir el déficit de inversiones en infraestructuras hidráulicas (como presas o embalses) y avanzar en la modernización de regadío, lo que permitiría producir más alimentos usando menos agua y energía.

Asimismo, el presidente de Fenacore ha defendido el papel del regadío a la hora de abordar los desafíos de seguridad alimentaria, “el aumento de la producción de alimentos para hacer frente a las crecientes necesidades futuras de la población mundial requerirá la expansión del área regada, una mejor disponibilidad de agua y una mayor eficiencia en el uso de los recursos”.

En el caso particular de España, Del Campo ha advertido de que el crecimiento de la producción agraria como garante de la seguridad alimentaria no podrá sustentarse en un aumento de los recursos (tierra y agua), sino en el incremento de la productividad agraria. En este sentido, ha apuntado que el regadío produce hasta seis veces más que el secano y que una hectárea de regadío intensivo puede producir el equivalente a 40 hectáreas de secano.

De igual modo, el presidente ha pedido una coordinación adecuada de políticas públicas que fomente el incremento de la productividad del regadío y el desarrollo de la biotecnología para reducir las necesidades de agua de los cultivos.

Déficit de inversiones en infraestructuras hidráulicas

A su vez, Del Campo ha denunciado “la situación crítica que atraviesa el sector, fundamentalmente, como consecuencia del señalamiento y la discriminación que sufre el regadío en la agenda del Gobierno”.

Prueba de ello es que las medidas destinadas a la atención de las demandas de agua apenas han recibido un 19% de la inversión prevista en los anteriores planes hidrológicos, pese a que retomar estas inversiones en infraestructuras hidráulicas sería fundamental para reforzar la lucha contra el cambio climático y mitigar algunos de sus efectos -como las inundaciones y las sequías- o para evitar el abandono del medio rural.

Asfixia por los costes eléctricos

Finalmente, ante coyuntura económica a la que se enfrenta el sector a causa del encarecimiento de los costes eléctricos, el presidente de Fenacore ha demandado la implantación de un IVA reducido del 10% para el suministro de energía al regadío, lo que ayudaría a los agricultores a abaratar un 30% su factura eléctrica, siempre y cuando la medida se acompañara de la posibilidad de contratar dos potencias eléctricas al año.

En este sentido, Del Campo ha recordado que si los regantes aún no pueden disfrutar de la doble potencia “es por la inacción del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), a quien incumbe el desarrollo reglamentario de esta disposición”.

Para el representante de Fenacore, “el regadío es determinante a la hora de adaptar la agricultura a nuestros tiempos. Pero la gestión del agua está contaminada políticamente. Hay que alejarnos de guerras partidistas y buscar el bien común, no el interés de algunas corrientes ecologistas que rayan el extremismo”.

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