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Alianza Eleva: juntos frente a la pandemia

En este momento de crisis sanitaria debido al Covid-19, es un imperativo poner en valor el esfuerzo que vienen realizando las asociaciones del sector para buscar soluciones y apoyar  a sus socios. Entrevistamos a los miembros del Comité de Dirección de la alianza Eleva, que han trabajado «a pie de guerra» por los intereses comunes. Luis Manuel Sancha Bech, presidente de AECE; José Manuel García Suárez, presidente de Anagrual; David Cagigas, presidente de Anapat y Jordi Perramón, presidente de Anmopyc.

David Cagigas, presidente de Anapat

¿Cómo está viviendo el sector la excepcional situación que vive nuestro país? ¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus al sector que representa?

Como no puede ser de otra manera, el sector ve la situación con una enorme preocupación, especialmente de cara al futuro, porque la paralización de la economía puede ser duradera. Durante el estado de alarma más restrictivo, pudimos trabajar atendiendo a los clientes que estaban considerados como servicios esenciales, en el resto de tiempo al no ser empresas obligadas a cerrar hemos seguido trabajando, pero con mucha menor actividad, siempre por debajo del 50 %.   

¿Qué tipo de medidas viables reclama el sector para el mantenimiento de la actividad del sector y la recuperación de su “pulso”?

Las medidas deben ir encaminadas a favorecer la actividad económica con la recuperación de la construcción, de la industria y los servicios, cuanto antes se puedan hacer test a los trabajadores antes podremos volver a un volumen de actividad que nos permita remontar esta situación.          

“Nuestro sector ha demostrado ser fundamental para la actividad económica esencial del país y ha trabajado con dedicación y profesionalidad para ayudar en todas aquellas actividades necesarias para luchar contra el Covid-19”

¿Cuál es la opinión de la asociación sobre las medidas que ha impulsado el Gobierno para los trabajadores y empresas? ¿Qué demandas se han lanzado desde la asociación?

Las medidas del Gobierno han sido insuficientes, debido a que a nuestras empresas las excluían de los ERTE por causa de fuerza mayor y la financiación es a costa de nuestras cuentas, ya que el Gobierno exclusivamente avala estas operaciones. Además, tampoco era posible tramitar los ERTE por causas objetivas en un principio porque no se podían dar las condiciones. La Asociación, como miembro de CNC, ha apoyado las demandas para reactivar lo antes posible la construcción.        

Teletrabajo, medidas de digitalización, fusiones, mayor penetración del comercio electrónico, integración de los negocios on line y off line, almacenes más cerca de las grandes ciudades… ¿Qué cauces o instrumentos podrían cambiar por esta pandemia?

Son muchos aspectos los que toca esta pregunta y no todos homogéneos. En cuanto a la organización del trabajo, en nuestro sector no creemos que haya muchos cambios, aunque es cierto que el teletrabajo ha salido bien parado en esta situación.
Desde el punto vista del mercado, sí es posible que pueda haber adquisiciones y fusiones que afecten a empresas que salgan muy perjudicadas de esta situación.  

José Manuel García Suárez, presidente de Anagrual.jpg

¿Cómo se está trabajando tanto desde la asociación como desde Eleva para ayudar a las empresas asociadas?

Durante todo este periodo de estado de alarma, hemos enviado a los asociados información de cómo debían actuar y de las medidas que podían adoptar para mantener su actividad, dentro de las posibilidades que ofrecían los cambios legislativos constantes. En algunos casos, la normativa se publicaba a última hora del domingo y el personal de las asociaciones estaba pendiente para informar a primera hora del lunes, además de mantener reuniones por videoconferencia prácticamente diarias para coordinarse. 

¿Qué balance hace de las reuniones semanales mantenidas en el seno de las asociaciones que conforman Eleva?

Las reuniones han permitido tomar el pulso de la situación en cada momento y dar instrucciones al personal de las asociaciones sobre las acciones a realizar prioritariamente para apoyar a los asociados. Este apoyo ha sido real y constante, teniendo en cuenta las necesidades desde los distintos puntos de vista de las asociaciones que forman Eleva.    

Dada esta situación, ¿podría aventurarse sobre las previsiones de este 2020 para su sector? ¿Y para la economía en general?

Nuestro sector, lógicamente, va a depender de la economía en general y se pueden dar dos escenarios. El optimista, el que deseamos, que se supere la pandemia y mediante las ayudas europeas se recupere lentamente la economía del país. En este caso, aunque no lleguemos a cifras de los últimos años, podremos mantener las empresas y prepararnos para el futuro. Si por el contrario no se dan las circunstancias que favorezcan la mejora de la economía por rebrote de la pandemia u otras causas, las previsiones en este escenario serán muy pesimistas y el sector sufrirá una caída importante. 

¿Podría poner algún punto de positivismo ante tanto ambiente de derrotismo en esta situación tan difícil?

La parte positiva es que nuestro sector ha demostrado ser fundamental para la actividad económica esencial del país y ha trabajado con dedicación y profesionalidad para ayudar en todas aquellas actividades necesarias para luchar contra el Covid-19. Ante esta evidencia hay que pensar que nuestra actividad tiene un gran futuro cuando volvamos a una verdadera normalidad, sin adjetivos.

¿Cómo está viviendo el sector la excepcional situación que vive nuestro país? ¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus al sector que representa?

El alquiler de grúas móviles no es ajeno a la dureza de la situación que estamos viviendo, es una coyuntura que no permite a ningún sector salir indemne, y nosotros no somos una excepción.

“Caminamos por terreno ignoto. Más que nunca resuena el verso de Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, ya que solo en los próximos meses conoceremos la verdadera dimensión de esta catástrofe”

¿Qué tipo de medidas viables reclama el sector para el mantenimiento de la actividad del sector y la recuperación de su “pulso”?

Reducción de los costes empresariales, bajada de impuestos, cumplimiento estricto de la Ley de Morosidad, incluyendo un régimen sancionador en la misma, que permita ese cumplimiento estricto. Estas serán medidas para empezar a retomar el pulso.

¿Cuál es la opinión de la asociación sobre las medidas que ha impulsado el Gobierno para los trabajadores y empresas? ¿Qué demandas se han lanzado desde la asociación?

Insuficientes. Las medidas implementadas por la Administración son mero maquillaje a un problema estructural. Desde Anagrual, hemos solicitado, entre otras cuestiones, la ampliación del criterio de fuerza mayor de los ERTE, así como que se incluya a nuestras empresas en el reparto de equipos de protección o mayores ayudas económicas a las empresas.

Teletrabajo, medidas de digitalización, fusiones, mayor penetración del comercio electrónico, integración de los negocios on line y off line, almacenes más cerca de las grandes ciudades… ¿Qué cauces o instrumentos podrían cambiar por esta pandemia?

En nuestro sector, tan especializado, vemos complicado que tenga incidencia esta pandemia en la forma de realizar nuestra actividad, mas allá de los usos o las medidas de distanciamiento social, pero desgraciadamente cuestiones como el teletrabajo o la digitalización no son factores determinantes en nuestra producción.

¿Cómo se está trabajando tanto desde la asociación como desde ELEVA para ayudar a las empresas asociadas?

Asesoramiento, información, elaboración de planes de contingencia y presencia constante es la forma que tenemos de ayudar a nuestras empresas, al margen de la interlocución con la Administración, donde trasladamos las necesidades del sector y sus reivindicaciones.

¿Qué balance hace de las reuniones semanales mantenidas en el seno de las asociaciones que conforman Eleva?

Muy positivas. De ellas han surgido propuestas y proyectos, así como alguno de los planes de contingencia que hemos trasladado a nuestros asociados.

Dada esta situación, ¿podría aventurarse sobre las previsiones de este 2020 para su sector? ¿Y para la economía en general?

Caminamos por terreno ignoto. Más que nunca resuena el verso de Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, ya que solo en los próximos meses conoceremos la verdadera dimensión de esta catástrofe. Nuestras previsiones estarían en un descenso de la actividad de mas del 75 %, recuperando, como pronto para el año que viene, solamente parte de esa caída.

¿Podría poner algún punto de positivismo ante tanto ambiente de derrotismo en esta situación tan difícil?

Se atribuye a Bismarck una frase que decía que “España sin duda es la nación más fuerte del mundo. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo, volverán a la vanguardia del mundo”. Esta crisis debe servir para corregir defectos estructurales de nuestro sistema productivo que han quedado patentes.

Jordi Perramon, presidente de Anmopyc.

¿Cómo está viviendo el sector la excepcional situación que vive nuestro país? ¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus al sector que representa?

La pandemia del Coronavirus está teniendo en general un efecto demoledor para los fabricantes de maquinaria, así como en la mayoría de sectores industriales y de servicios. El parón brusco de la actividad, con una reducción de entre un 50 % y 70 %, ha obligado a las empresas a tomar medidas contundentes para protegerse y tratar de visualizar el nivel de actividad que se prevé para el resto del ejercicio.
Las acciones que se han tomado de forma generalizada han sido la solicitud de expedientes de regulación de empleo y la búsqueda de recursos financieros adicionales para cubrir las posibles necesidades de liquidez, aprovechando los créditos ICO que se habían habilitado a través de las entidades financieras con el aval del Estado. A pesar de la afectación global y mundial de la enfermedad, lo que dificulta la diversificación geográfica, nuestra asociación sigue centrada en promover la exportación, lo que nos permite tener diversificadas nuestras ventas en diferentes mercados del mundo y compensar teóricamente las caídas de ventas del mercado nacional.  

¿Qué tipo de medidas viables reclama el sector para el mantenimiento de la actividad del sector y la recuperación de su “pulso”?

Las medidas deberían de ir enfocadas a paliar los daños que van a sufrir las empresas por la fuerte bajada de ingresos durante la crisis. Para ello, aparte de las medidas de reducción de gastos que tendrán que realizar las empresas en todos los ámbitos, el Gobierno debería exonerarlas del pago de impuestos durante el período que dure la crisis, facilitar la aprobación de los ERTE presentados y flexibilizar las futuras inspecciones por los posibles errores que puedan haberse realizado en su urgente tramitación. Además, proporcionar a las entidades financieras de fondos suficientes para que ninguna empresa se quede sin créditos ICO y puedan proveerse de liquidez suficiente para evitar el concurso de proveedores.

¿Cuál es la opinión de la asociación sobre las medidas que ha impulsado el Gobierno para los trabajadores y empresas? ¿Qué demandas se han lanzado desde la asociación?

Las medidas han sido escasas tanto en el número de ellas como en el tiempo que han estado vigentes. Que las empresas hayan quedado exentas de pagar la S.S. solo para los ERTE de Fuerza Mayor durante el Estado de Alarma, ha sido una medida adecuada pero corta en el tiempo, ya que deberían de haberse habilitado también para el resto de los ERTE. Lo mismo ha ocurrido con el subsidio de paro de los trabajadores en ERTE, que durante el periodo de Fuerza Mayor no han consumido derecho de subsidio.

“La visión positiva de esta situación puede venir de que no es una crisis de origen financiero como la anterior y se prevé que sea mucho más corta, pudiendo recuperar la situación anterior a la crisis mucho antes”

Teletrabajo, medidas de digitalización, fusiones, mayor penetración del comercio electrónico, integración de los negocios on line y off line, almacenes más cerca de las grandes ciudades… ¿Qué cauces o instrumentos podrían cambiar por esta pandemia?

Sin duda las medidas que han sido necesarias implantar para gestionar a distancia y para que las empresas pudieran seguir trabajando han sido muy positivas durante el confinamiento, y han sido posibles gracias a la digitalización que la sociedad viene experimentando en los últimos años y que ha permitido poder trabajar a distancia prácticamente con la misma eficiencia que si fuera presencialmente. Actualmente una gran mayoría de domicilios ya disponen de buena conexión de internet, lo que facilita que las nuevas plataformas de interconexión permitan trabajar desde cualquier lugar y estar conectados con la informática de gestión de la empresa. Estos cambios parece que van a tener una cierta consolidación en la forma de trabajar por los beneficios que aportan en la flexibilización de los horarios de trabajo de las familias y también en el medio ambiente, al permitir que los índices de contaminación descendieran sustancialmente debido a la minoración en los transportes, la bajada de actividad de las industrias y al descenso en los desplazamientos a los puestos de trabajo. A buen seguro que el resurgimiento del Covid-19 conllevará cambios importantes en la sociedad y en su forma de actuar. Cambios que determinaran las relaciones personales y la amplificación de la digitalización, desplazamientos y comunicación interpersonal.

¿Cómo se está trabajando tanto desde la asociación como desde ELEVA para ayudar a las empresas asociadas?

Tanto desde Anmopyc como desde Eleva, se está trabajando intensamente en mantener a nuestros asociados informados sobre cualquier cuestión, sea del tipo que sea, que afecte a su actividad diaria.
Desde la entrada en vigor del Estado de Alarma, las cuatro asociaciones que forman Eleva hemos trabajado diariamente, de forma conjunta, para informar con rigor y rapidez a nuestros socios acerca de todas las normas legislativas y decretos publicados por el Gobierno de España.
Nuestra prioridad máxima ha sido la seguridad de todas las personas que forman las plantillas de nuestros asociados, así como de nuestros clientes, proveedores, colaboradores; en definitiva, todo el sector de nuestra industria. Por ello, hemos y estamos trabajando en protocolos de actuación que cubran la seguridad de todos.

¿Qué balance hace de las reuniones semanales mantenidas en el seno de las asociaciones que conforman Eleva?

El balance es muy positivo, ya que en estas reuniones participan las principales empresas de nuestro sector y, por ello, la información que se comparte es de gran interés para nuestros asociados, por aportar mucho valor para todos.

Para nosotros, como fabricantes es de gran interés mantener el contacto con los alquiladores de Aece, Anagrual y Anapat, ya que son unos de nuestros principales clientes. De esta colaboración nos beneficiamos todos y, en especial, se beneficiará el usuario de maquinaria, ya que la información compartida esta ayudando a establecer unos protocolos de seguridad muy importantes.

Dada esta situación, ¿podría aventurarse sobre las previsiones de este 2020 para su sector? ¿Y para la economía en general?

Durante el ejercicio 2020 habrá un descenso significativo de la actividad con respecto a lo previsto inicialmente, de entre el 30 % y el 50 % y una recuperación importante en el 2021, aunque paulatina, que dependerá del tiempo en que se alargue esta situación de riesgo sanitario. Los expertos tampoco se ponen de acuerdo en los índices de afectación de la economía con diferencias en el vaticinio de la caída del PIB de varios puntos, que va a deteriorar muy significativamente tanto a las economías privadas como a las del estado, hasta el punto que Europa estará casi obligada a destinar fondos no reembolsables, emisiones de deuda a largo plazo y una concesión en el aumento del déficit público. Las dificultades que se va a encontrar el Estado a corto plazo van a condicionar el que se realicen importantes ajustes en los presupuestos generales de los próximos años, el incremento de impuestos indirectos y cambios estructurales en la economía en general. Europa, una vez más, actuará como garante de los fondos suministrados, lo que podrá considerarse un “rescate financiero” de la economía española.

¿Podría poner algún punto de positivismo ante tanto ambiente de derrotismo en esta situación tan difícil?

La visión positiva de esta situación puede venir de que no es una crisis de origen financiero como la anterior y se prevé que sea mucho más corta, pudiendo recuperar la situación anterior a la crisis mucho antes. Que la caída tan brusca de la economía y en un periodo tan corto se produzca un rebote importante, aunque a una velocidad algo más lenta que la caída, como suele ocurrir en las crisis, pero a más velocidad de salida que las anteriores y que pueda tener forma de “V” pero con la salida algo menos inclinada.
Otro aspecto considerable será el cambio en la mejora de eficiencia de las empresas por el desarrollo de la aplicación de la tecnología digital. Además, esta experiencia servirá para que en el hipotético caso de otra contaminación vírica se establezcan protocolos más eficientes, rápidos y estrictos que permitan una limitación de su expansión geográfica.

Luis Manuel Sancha Bech, presidente de AECE.

¿Cómo está viviendo el sector la excepcional situación que vive nuestro país? ¿Cómo ha afectado la crisis del coronavirus al sector que representa? 
Con temor e incertidumbre. Quienes ya sufrimos desde puestos de responsabilidad la crisis del 2008/2014, volvemos a vivir otra de consecuencias aún más devastadoras potencialmente, debido a la magnitud e intensidad por haberse producido en tan poco tiempo. Cuando miras hacia atrás, parece que el mes de febrero de 2020, fue hace años.
Es pronto para vaticinar las consecuencias definitivas sobre nuestro sector, de esta crisis, pero lo que si hemos notado es el pánico que ha generado en proveedores, clientes, y agentes sociales. Basta decir que en el periodo transcurrido entre el 15/03 y el 30/04, los pedidos de máquinas nuevas, tanto en venta directa como en alquiler o renting a largo plazo, han descendido más de un 90 % respecto al mismo periodo del año 2019, el alquiler de máquinas de corto plazo un 75 % y las peticiones de suspensión temporal de contratos en vigor durante un periodo entre uno y tres meses, más de un 50 %. 

¿Qué tipo de medidas viables reclama el sector para el mantenimiento de la actividad del sector y la recuperación de su “pulso”? 
Al ser un sector de servicios e industria auxiliar, dependemos directamente del funcionamiento de la industria en general y, sobre todo, de la logística, por lo que, si los fabricantes no trabajan, la maquinaria se paraliza. Ahí es donde deben actuar los poderes públicos. Parece que toda la energía del Gobierno va dirigida al sustento por medios estatales de las personas “desfavorecidas”, y siendo esto reflejo de una sociedad madura y solidaria, no es menos que las fuentes que generan trabajo, y por tanto alivian esa carga al estado, los empleadores, si  no tienen el apoyo necesario, contratarán menos personas, más gente  irá a los servicios sociales, y entraremos en un espiral negativa, con más personas dependiendo de subsidios y menos pagando impuestos sobre la renta que sustenten dicho subsidios. 

¿Cuál es la opinión de la asociación sobre las medidas que ha impulsado el Gobierno para los trabajadores y empresas? ¿Qué demandas se han lanzado desde la asociación? 
Los ERTE de fuerza mayor han aliviado los costes de personal y seguridad social, pero para las empresas y los trabajadores de estas, que no pueden legalmente acogerse a este modelo (la inmensa mayoría de las compañías de nuestro sector), los ERTE por causas económicas no disminuyen los costes de SS de las primeras. Estos revierten a los segundos una parte escasa de la merma de ingresos en función de la afectación temporal de cada uno, obligándoles a perder parte de sus derechos adquiridos de paro, al tener que elegir en muchos casos una referencia de cotización concreta , eliminando periodos pendientes de percepción de este subsidio.
Al igual que loe ERTE de fuerza mayor, dada la excepcionalidad de los hechos, las cotizaciones sociales deberían disminuir en la misma proporción que el sueldo, y a los trabajadores, no computarles los primeros seis meses, como prestación de empleo. Así conservarían estos sus derechos adquiridos, y las empresas tendrían menos tensión de tesorería. 

“Vaticino una tasa de paro cercana al 20 % para final de año, con una cifra global entre 4,5 y 5 millones de personas desocupadas, y un déficit superior al 10 % histórico de la época de Zapatero”

 Teletrabajo, medidas de digitalización, fusiones, mayor penetración del comercio electrónico, integración de los negocios on line y off line, almacenes más cerca de las grandes ciudades… ¿Qué cauces o instrumentos podrían cambiar por esta pandemia? 
Es difícil predecir el futuro, no obstante, si algo tienen los empresarios, es capacidad para reinventarse, comparado con estructuras que se comportan como en los inicios del siglo pasado, como los sindicatos. El mundo empresarial en general, ha ido adaptándose a los retos de la presión demográfica, la globalización, los mercados únicos, etc. Estoy convencido que volveremos a hacerlo una vez más. Pero seguro que ninguno de los aspectos que mencionas, por sí mismo resolverá los problemas del futuro. Seguiremos potenciando la digitalización, como hasta ahora; habrá fusiones, como existían ahora; desarrollaremos el comercio electrónico, etc. Pero esas fórmulas ya las venimos aplicando desde hace años. Si acaso sufrirán un impulso mayor, pero ninguna por sí misma será la panacea. 

¿Cómo se está trabajando tanto desde la asociación como desde Eleva para ayudar a las empresas asociadas? 
La misión de una asociación es dar cobertura a sus asociados, mediante la aclaración de normas, canalización de inquietudes y apoyo en definitiva ante la soledad que tenemos los responsables de las empresas. En este sentido, este periodo ha supuesto un reto para todos nosotros, al tener que desbrozar, las ruedas de prensa, los anuncios televisivos, las desinformaciones, etc., de las realidades del BOE. Hemos estado hasta entrada la madrugada en algún caso para vez en qué quedaban plasmados todos los “ruidos” extraoficiales, para orientar a nuestros asociados sobre realidades más allá de las… ¿buenas intenciones políticas? Y estaremos ahí permanentemente, dando cobertura y certeza a todos nuestros socios.

 ¿Qué balance hace de las reuniones semanales mantenidas en el seno de las asociaciones que conforman Eleva? 
Sumamente positivo. Estamos tanto AECE, como Anapat, Anagrual y Enmopick, encantados de poder contrastar cada semana la situación, a veces general, otras veces sectorial. En este sentido, quiero felicitar a los secretarios generales de cada una de las asociaciones: Juan Pablo Viniegra, Antonio Casado, David Ruiz, y Jorge Cuartero, cuya dedicación y esfuerzo ha sido ejemplar, no solamente por la participación en dichas reuniones, sino por la preparación de las mismas y los comunicados posteriores a ellas que recibimos cada asociado.

Dada esta situación, ¿podría aventurarse sobre las previsiones de este 2020 para su sector? ¿Y para la economía en general?
No creo que esta situación, por inédita, nos permita aventurar con acierto el futuro. Pero creo que el mercado de las carretillas sufrirá una contracción superior al 60 % en el transcurso del año y alcanzar un nivel de contratación en el mercado del alquiler del 50 % respecto a cifras de 2019 hasta septiembre. De alguna manera, casi todos miramos dicho mes como el de la esperanza en conseguir una pequeña escalada, para poco a poco, conseguir alcanzar el objetivo del 75 % para finales de primer trimestre de 2021.
Para la economía, se habla de cifras en torno al 10 % de caída del PIB, y en algunos casos superiores, creo que ninguno de los empresarios actuales ha vivido estas circunstancias.
Vaticino una tasa de paro cercana al 20 % para final de año, con una cifra global entre 4,5 y 5 millones de personas desocupadas, y un déficit superior al 10 % histórico de la época de Zapatero. La deuda pública por encima del 100 % y un coste de financiación del estado (prima de riesgo) que triplique al menos la actual. Y eso no es lo peor, sino que me temo que el aforismo atribuido a Churchill sobre cómo ven a los empresarios, el gobierno de España actual apuesta por el segundo, “la vaca que hay que ordeñar”. Y si “con estos bueyes tenemos que arar”…

¿Podría poner algún punto de positivismo ante tanto ambiente de derrotismo en esta situación tan difícil? 
Nuestro sector, dentro de lo que cabe, tiene recursos más variados que otros que, según el ciclo o la situación, pueden dispararse o hundirse. Pertenecemos a un tipo de negocio maduro, que hoy por hoy, es imprescindible para todo tipo de industrias y siempre encontraremos un resquicio desde el que impulsarnos de nuevo. Creo que nuestra tarea ahora es ocuparnos de los problemas que podemos abordar, y no preocuparnos excesivamente de los elementos que están fuera de nuestro control. Recuerdo una anécdota que, en la anterior crisis, me dijo un empresario amigo: “En las crisis, hay que seguir haciendo el cocido, solo que habrá que echar menos condimentos y garbanzos, así seguimos comiendo, en espera de mejores tiempos”.

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