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Anuario TPI 2015

na vez más, el grupo TPI solicita mi colaboración sobre el tema que desarrollé el año pasado. Allí esbocé unas ideas sobre el sector marítimo, mostrándome optimista sobre su futuro y he aceptado gustoso la nueva invitación, porque considero que el tema merece toda nuestra atención. Además, al tratarse de un sector que se caracteriza por una acusada volatilidad de sus mercados y que presenta adicionalmente grandes dosis de incertidumbre, por lo impredecible de la demanda, conviene actualizar nuestros puntos de vista, transcurrido un año. Se da la favorable circunstancia de que el Clúster Marítimo Español, con motivo de la celebración de Día Marítimo Mundial, el pasado 24 de septiembre organizó una Jornada Técnica bajo el lema: Educación y Formación Marítima, en el que he participado en una ponencia sobre “Situación actual y tendencias del Shipping”. Resumo mi intervención centrándome más en el futuro que en la situación actual en el sector. Vaya por delante que soy consciente de que la ingrata tarea de pronosticar el futuro goza de muy mala reputación. Recuerdo que el director de una importante empresa petrolera confesaba que las previsiones que hicieron a principios de los 60-70 cosecharon muchos más fracasos que éxitos y que, incluso, éstos últimos se debieron a una “afortunada combinación de suposiciones inexactas”. El horizonte contemplado es el de los años 2020/2030 con una proyección hasta el año 2050. El futuro del Shipping Sería pretencioso y casi temerario por mi parte ofrecer datos precisos a 15/30 años vista. Por ello me apoyaré en el trabajo más reciente disponible: “The Future of Shipping”, de DNV-GL. Este estudio, a diferencia de los dos informes anteriores que citaba el pasado año, ofrece un enfoque más novedoso, que por cierto comparto. Consiste en fijarse tres objetivos, a fin de conseguir un futuro verdaderamente sostenible para la Shipping Industry en el año 2050: • Reducir en un 90% las actuales pérdidas de vidas humanas en el mar • Reducir en un 60% las actuales emisiones de CO2 a la atmósfera procedente de los buques • Mantener o reducir los actuales niveles de fletes Alfredo Pardo de Santayana Presidente del Instituto Marítimo Español Para ello se plantea investigar qué tecnologías, sistemas y prácticas, van a jugar el papel más importante en la consecución de los objetivos propuestos. Las fuerzas tractoras que más van a afectar al desarrollo del Shipping serán el incremento de la población mundial y el desarrollo de la economía global, que según las estimaciones crecerá a un ritmo de 3% anual, doblando las cifras para 2020 y volviéndolas a doblar para 2050. Tras varios capítulos dedicados a los criterios de sostenibilidad que preconizan y a la necesidad de cambiar nuestra mentalidad sobre la seguridad marítima y el medio ambiente, recomiendan 6 caminos a seguir para conseguir buques más seguros, inteligentes y ecológicos. Las vías de actuación propuestas son: Safe operation, Advanced ship design, The connect ship, Efficient shipping, Low carbon energy y, por último, Future materials. Me centraré en la última de las vías de actuación anteriores: “Nuevas tecnologías y materiales aplicados al buque”. En el mundo que nos espera, el sector marítimo –tan conservador que algunos analistas opinan que viven en la “Edad de Piedra”- no tiene más remedio, si quiere ser eficiente y conseguir ventajas competitivas, que prepararse para utilizar las nuevas tecnologías disponibles, que otros sectores ya están implementando (automoción/aeronáutica). Me refiero, entre otros: a la nanotecnología (manipulación de la materia, a nivel molecular), sensores/actuadores /control remoto, robótica/automoción, impresión 3D (fabricación por adición, asistida por ordenador CAD) y a los materiales inteligentes: bucky paper, grafeno, AION, coatings, self-healing skins, metal foams, Big Data-HTS. Y todo ello para conseguir lo que algunos vienen definiendo como “Buque sensible” (Sentient Ship). Todo lo cual redundará, en materia de costes, en ahorro de energía, disminución del mantenimiento y la extensión del ciclo de vida útil del buque. Además, por el lado de los ingresos, mejoraría la carga transportada para un desplazamiento determinado del buque y se obtendría una mejora de velocidad. Cierto es que los nuevos materiales son escasos y costosos, pero el continuo esfuerzo en investigación y desarrollo y los nuevos métodos de fabricación harán que estén disponibles en las próximas décadas. �� 0pinión Un futuro competitivo para el Shipping U 106


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