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Anuario TPI 2015

inaliza el año 2015 y el sector marítimo español continúa afectado por la misma atonía vital que ha venido presidiendo los últimos años. Una atonía fruto de un exceso de intervencionismo público que deriva en rigideces que el mercado no es capaz de salvar. La imagen que proyecta el sector marítimo español no puede ser más desoladora. La mitad de nuestra reducida flota mercante española navega bajo pabellones de conveniencia ante la pasividad de las autoridades marítimas españolas incapaces de reavivar en lo más mínimo el registro de Canarias. Una comparación sangrante: un país tan pequeño y de menor tradición marítima que el nuestro como Bélgica nos duplica en número de barcos y en registro bruto. Y un dato preocupante: en el transcurso que comprende el período 1980/2014 la Marina Mercante española ha sufrido una pérdida del 80% de su flota. La flota pesquera española sigue su camino de servidumbre hacia la desaparición ante la indiferencia de un Gobierno, el español, incapaz de hacer oír su voz en los ámbitos comunitarios. Muestra de la inacción gubernamental española en Bruselas en favor de nuestra flota de pesca es el actual régimen de asignaciones de capturas. Un país como Dinamarca, con apenas el 5% del volumen de la flota comunitaria, tiene asignado un 41% de las capturas, mientras España, con el 29% del volumen de la flota, tan sólo tiene asignado el 11% de las capturas. Sin comentarios. La Marina deportiva española sigue viviendo sometida a las rigideces fiscales del Impuesto sobre matriculación. Un impuesto que, en el ámbito comunitario, sólo existe en España y que ha motivado una diáspora de matriculación de barcos de ciudadanos españoles hacia banderas como la belga. Los astilleros españoles viven una complicada situación como consecuencia de la cobarde actitud que mostró el Gobierno español ante el fatídico tax lease. Los puertos españoles, caros e intervenidos pública y privadamente, ven cómo la influencia de sindicatos y de patronales impide su necesaria liberalización. La estiba y el practicaje siguen siendo el caballo de batalla que ningún gobierno se atreve a embridar. Si a todo lo expuesto añadimos la incertidumbre política que generan la situación en Cataluña y el resultado de las próximas elecciones generales, cabe concluir que el año 2016 se presenta lleno de incógnitas. Ojalá alguna de ellas pueda ser despejada con la celebración en mayo de 2016 del III Congreso Marítimo Nacional, organizado en la ciudad de Cartagena por la Real Liga Naval Española y el Clúster Marítimo Español. �� 0pinión Atonía vital Juan Díaz Cano Presidente de la Real Liga Naval Española F 108 La imagen que proyecta el sector marítimo español no puede ser más desoladora.


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