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Anuario TPI 2015

0pinión 15 Fernando Redondo Montoro Presidente de FEFE (Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles) Mirando al exterior con espíritu crítico y científico ara cuestionar nuestro modelo farmacéutico, primero hay que analizar con datos y rigor cómo funcionan los modelos alternativos en otros países Desde algunos segmentos del mismo colectivo farmacéutico se está planteando continuamente el debate sobre la idoneidad de un cambio retributivo como la solución a nuestros males venidos de la maldita crisis y de la mala gestión de los recursos sanitarios y, a la vez, una dignificación de nuestra supuestamente depauperada profesión. Me referiré en primer lugar a este segundo aspecto; las cosas a base de repetirlas se les puede dar apariencia de verdad pero permítanme que me lleve las manos a la cabeza cada vez que oigo aquello de que en la farmacia no nos podemos limitar a “la mera dispensación”. Quienes hacen esta afirmación una de dos, o no han entendido en qué consiste ejercer tu profesión con el rigor necesario o no lo hicieron a sabiendas de que hacían dejación de funciones con una evidente falta de ética profesional. Nunca entendí la dispensación de medicamentos como “mera”, nunca lo hice en términos de vender o despachar y hacer caja como algunos pretenden dejar caer con la expresión; la dispensación farmacéutica se basa en criterios profesionales alcanzados con la formación universitaria, normalmente complementada con distintos cursos de reciclaje y ampliación de conocimientos con programas de formación continua. De este modo, permite evaluar en el acto de la dispensación los requerimientos del paciente, si puede incurrir en circunstancias poco deseables por interacciones, posibilidad de efectos adversos, incompatibilidad entre medicamentos prescritos en distintas consultas, la idoneidad en la forma de administración, las circunstancias que rodean al paciente a la hora de medicarse y, en definitiva, las mil y una circunstancias que en el momento de dispensar un medicamento conllevan. Quien habla de “simple dispensación” quizá deba preguntarse si le falta formación, profesionalidad o ética, o quizá si cuando cursó farmacia pretendía ejercer algo distinto y vive su ejercicio profesional desde el complejo de no poder realizar aquello que una vez soñó. Quien habla de “simple dispensación” quizá deba preguntarse si le falta formación, profesionalidad o ética En cuanto al cuestionamiento de nuestro modelo retributivo, sería deseable que quienes lo plantean se dieran una vuelta con las gafas de la objetividad y analizaran lo que pasa por otros países, no sólo de nuestro entorno, sino de algunos otros más allá de ultramar. Al final, quienes proponen una retribución “por acto” (expresión malsonante donde las haya) basan su razonamiento en que, como el precio de los medicamentos tiende a cero, la retribución por margen también lo hace y, por tanto, sería adecuado retribuir por receta dispensada. Para ello, han calculado incluso cuál sería el importe adecuado, ignorando, no sé si intencionadamente, que esta cantidad tenderá también a cero con mucha mayor facilidad que la del precio del medicamento. Un análisis serio de las alternativas hay que hacerlo con datos fiables, contrastables e intentando sacar conclusiones objetivas. Y esos datos están ahí, las experiencias existen, sus nefastos resultados también; empecemos a echar una mirada al exterior con espíritu crítico y científico, basándonos en evidencias y no en fantasías. Nada me exaspera más que quienes establecen las conclusiones a las que hay que llegar antes de afrontar cualquier estudio o análisis. Nuestro modelo de prestación farmacéutica tendrá defectos que habrá que ir puliendo, desde luego, pero hoy por hoy es un modelo envidiado por quienes carecen de él, y no me refiero solo a colegas, también a usuarios, pacientes, gestores sanitarios y otras profesiones hermanas en la atención sanitaria. Cuando salgan a conocer mundo y la farmacia por el mundo, pregunten y hablen con ellos, y recuerden que no todo lo de fuera es siempre mejor. �� P


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