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Anuario TPI 2015

a industria de la construcción ha ocupado, y ocupa, un lugar importante en la economía española, siendo uno de los principales motores de crecimiento de la economía. Entre 1998 y 2007 (última etapa de auge de la economía española), la contribución directa de la construcción al crecimiento económico fue, en promedio anual, superior al 20%. La construcción también fue responsable de buena parte de la creación de empleo durante la etapa de auge de la economía. De los más de 6 millones de empleos creados entre 1996 y 2007, el 23% se crearon en el sector de la construcción. Pero la industria de la construcción no sólo es importante por sus efectos directos en la economía, también tiene un importante efecto arrastre. Entre 1996 y 2008 la economía española generó 240 millones de euros de VAB, un 20% procedente directamente de la construcción y las actividades inmobiliarias. La elevada capacidad de arrastre de la construcción, eleva el peso de los sectores ligados a ella hasta el 35% del total. Desde el año 2007, año en el que comenzó la crisis, la industria de la construcción se ha visto gravemente afectada por la misma, no considero necesario volver a recalcar los números tan dramáticos de la situación en la que nos encontramos. Es importante reiterar la realidad expuesta para confrontarla con la realidad de acompañamiento que tiene que ver con el decrecimiento de la actividad económica y con nuestras altísimas tasas de paro, ambas circunstancias relacionadas con el recorte de inversión pública, tan significativa como que ha venido suponiendo un 60% del Juan F. Lazcano Presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ajuste de gasto necesario para acortar nuestro déficit público. Competitividad y crecimiento económico son dos caras de la misma moneda, como son dos caras de la misma moneda crecimiento económico e inversión pública y como son dos caras de la misma moneda inversión pública y creación de empleo lo que nos lleva a concluir que en España no se recuperará significativamente el empleo si no se recupera la industria de la construcción. Comentábamos el año pasado que los Presupuestos Generales del Estado para 2015 abrían una puerta a la esperanza en lo que se refiere a estímulos al crecimiento y por tanto con efectos reconocibles sobre el empleo, aunque todavía contenían políticas de ajuste, que no permitían un despegue significativo y recuperador de la inversión pública, tan sacrificada desde el año 2010, y en consecuencia con efectos limitados sobre la actividad económica de la industria de la construcción. Hoy nos encontramos frente a los Presupuestos Generales del Estado para 2016, y lo que el año pasado parecía el inicio de un nuevo horizonte para la inversión pública, se ha convertido en desesperanza y nuevo retroceso en esta asignatura en la que el gobierno persevera en suspender. Las inversiones totales en infraestructuras, incluidas las que realiza el sector público empresarial, alcanzan los 9.493 millones de euros, diez millones más de euros que en 2015, y todo ello en un escenario de aumentos relevantes de los ingresos por IRPF, IVA, Impuesto de Sociedades y ahorros procedentes de menores intereses de la deuda y menores ayudas al desempleo. Si el crecimiento económico alcanzado por las reformas estructurales y el sacrificio de empresas y ciudada- 0pinión El empleo sólo será sostenible si se incentiva la industria de la construcción L 24


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