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Anuario TPI 2015

26 nos no alcanza a las políticas incentivadoras de la industria de la construcción el empleo, que comienza a crecer, no será sostenible. La apuesta por la rehabilitación edificatoria, de la que tanto se habla, necesita señales reales y para ello hubiera sido deseable haber presupuestado alguna partida para la rehabilitación de edificios públicos, como inicio de un Plan de Rehabilitación a tal fin, como ha hecho Francia, con el objetivo de obtener financiación del Plan Juncker. La rehabilitación edificatoria es intensiva en empleo, y su efecto arrastre sobre otras industrias, es indiscutible. Creo honestamente, que con estos presupuestos, se pierde una oportunidad de hacer justicia a la industria de la construcción y de poner los mimbres necesarios para hacer sostenible el empleo que se empieza a crear. Pero el sector no se desanima y continúa trabajando duro para demostrar de lo que es capaz. Las empresas españolas en el campo de la construcción son claramente una referencia mundial, gracias al exitoso proceso de internacionalización llevado a cabo por las mismas en los últimos años. España figura entre los diez primeros países del mundo por el grado de internacionalización de sus empresas. El elevado dinamismo y la avanzada tecnología de las empresas españolas en este campo, así como el ‘knowhow’ y el ‘expertise’ acumulados, han permitido situar a España en un lugar destacado en el mundo. Las empresas españolas de ingeniería e infraestructuras, acreedoras de un reconocido prestigio internacional, participan en los proyectos de infraestructuras más importantes del mundo, acumulando una cartera de contratos en el extranjero que supera los 75.000 millones de euros, con presencia en 85 países de los 5 continentes, y gestionando cerca del 40% de las principales concesiones de transportes del mundo. Este éxito internacional se fundamente en la importante actividad llevada a cabo dentro de nuestro país, que ha situado a España como el noveno país del mundo con mejor dotación de infraestructuras, con la primera red europea de autovías (12.000 Km) y autopistas (3.000 Km); el cuarto país del mundo con mejor infraestructura ferroviaria, el tercer país europeo en tráfico aéreo de pasajeros (por detrás del Reino Unido y Alemania) y la tercera potencia europea (por detrás de Alemania y Holanda) en movimiento portuario de contenedores. También en lo referente a productos de construcción, las empresas fabricantes presentan datos destacables. En 2014, se exportaron materiales de construcción por valor de 20.067M€, que representan el máximo de la serie histórica y sitúa a este sector en un 8,36% de la exportación total de la economía española. Y para que el éxito de nuestro sector tenga lugar actualmente también dentro de nuestras fronteras, no puedo dejar escapar la oportunidad de mencionar lo que desde CNC consideramos necesario para que los pequeños signos de crecimiento que venimos observando se conviertan en una realidad: �� Establecer, planificar y abordar para estos tiempos de escasez una selección de inversiones en los sectores relacionados con el transporte, el agua, la energía y las necesidades primarias sociales con criterios de productividad y de rentabilidad social y económica, que se justifiquen por sus efectos sobre el conjunto del territorio. �� Profundizar en los mecanismos de la Colaboración Pública Privada propiciando Pliegos Concesionales y Legislación de Captación de Capitales y de Contratación atractiva para los inversores. �� Poner las bases de una política del agua integral, nacional, realista y consensuada, basada al menos en tres pilares: la distribución solidaria y eficiente de los escasos recursos hídricos tanto entre territorios como entre demandantes; la modernización de las infraestructuras existentes para evitar las enormes pérdidas del recurso que soportan actualmente; y por último una política realista de precios y costes. ��Afrontar el reto de la conservación de carreteras, mediante una inversión en conservación de carreteras acorde con el valor patrimonial de la red viaria. �� Solucionar las barreras todavía existentes para que la rehabilitación de edificios sea una realidad: �� Crear un modelo de financiación que permita amplios plazos de amortización, con tipos de interés asequibles y trámites administrativos simples. �� Mejorar el actual sistema de Inspecciones Técnicas de Edificios. �� Fomentar la rehabilitación de edificios mediante medidas indirectas tales como reducciones tributarias y de fiscalidad. ��������������


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