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Anuario TPI 2015

42 gilancia e inspección y actúen de forma contundente y rápida, para evitar que más empresas industriales se vean abocadas al concurso de acreedores o al cierre empresarial. La situación geográfica española y sus condiciones climáticas, así como el gran trabajo desarrollado por el sector del turismo, han llevado a superar una y otra vez las más altas cotas alcanzadas. España cuenta además con una posición logística geoestratégica crucial y es puente natural hacia y desde nuestra gran familia latinoamericana. Hacer caso omiso de esta posición mundial sería una temeridad, y lo es aún más abandonar esta posición mundial a su propia suerte. Hay que invertir para mantener e invertir para crecer, si no otros tomarán la delantera. Se precisa tomar conciencia de las bases de una construcción sostenible. La construcción sostenible habrá de acompañar al mantenimiento y a la generación de la riqueza en nuestro país, atendiendo a su realidad económica. No defendemos construir por construir, defendemos una inversión en construcción sostenible estructurada y con rigor, que dé respuesta a una economía española en crecimiento y responda a unos niveles lógicos de países desarrollados de nuestro entorno. La inversión en infraestructuras de movimiento de personas y de mercancías o la inversión en mantenimiento y mejora de redes de abastecimiento y de saneamiento, son consecuencias lógicas en un país con un sector turístico en auge y con una posición geoestratégica como la que tiene España. A pesar de que en otros países se toma como algo no solo normal, sino como algo positivo, como un signo de prosperidad y de avance, desgraciadamente en España la defensa de una inversión rigurosa en infraestructuras se tacha de turbio e indeseable, en vez de próspero y de necesario. En un país en cuyo territorio ciertas zonas se tienen que preparar para la multiplicación de su población gracias al turismo, la inversión en edificación dotacional también se tiñe de ese despectivo signo negativo. Se deja a un lado el pensamiento racional de que es preciso invertir para mantenerse y crecer, fortaleciendo la competitividad de la economía española frente a otros países competidores. Lo que ellos sí hacen, nosotros lo rechazamos despectivamente. El reestructurado sistema financiero español también se ha visto imbuido en la corriente de pensamiento negativo ante la inversión en construcción sostenible y generadora de empleo para el país. Las condiciones crediticias para la inversión privada hacen que ésta crezca de manera más lenta de lo que en muchas áreas y zonas sería ya necesario. Tras el tremendo azote de la crisis en este sector, ya nadie puede pensar que no se trate de proyectos estudiados y rigurosos, plenamente dentro del concepto de construcción sostenible para el país. De nuevo, el compromiso real de las instituciones implicadas en el fomento de una inversión racional en esta parte no desdeñable de la economía española es, y seguirá siendo, fundamental. Dentro de esta necesaria inversión pública y privada en construcción sostenible para España, el papel de la construcción industrializada es básico. Las soluciones constructivas concebidas y desarrolladas en las plantas industriales cumplen los tres pilares de la sostenibilidad: medioambiental, social y económico. La calidad y seguridad industrial de los proyectos de construcción industrializada, minimizan las mermas, así como los accidentes de ejecución y colocación, cuentan con plazos rigurosos y estrictos, que acotan las necesidades de financiación de la obra y reducen las incertidumbres de aseguramiento posterior. Son la base de la generación de un empleo industrial estable y de calidad. Además forma parte de la incorporación de tecnologías avanzadas a la construcción sostenible. La industria del prefabricado de hormigón española apuesta por seguir avanzando en la inversión en investigación y desarrollo, aportando así su mejor contribución tecnológica industrial a la construcción sostenible en nuestro país. Si en los últimos siete años el consumo de cemento, y sus derivados, se han reducido a la quinta parte; esperamos ser uno de los puntales de poder llegar a duplicar dicho consumo en los próximos siete años, tal como se prevé. Las soluciones constructivas de prefabricado de hormigón estarán al servicio de las obras civiles y de edificación que racionalmente y con rigor se lleven a cabo en España, formando parte de la industria de base necesaria para una construcción sostenible. �� �������������� La industria del prefabricado de hormigón española apuesta por seguir avanzando en la inversión en investigación y desarrollo, aportando su mejor contribución tecnológica industrial a la construcción sostenible


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