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Anuario TPI 2015

86 han aproximado rápidamente y ya forman parte del paisaje en el que nos desenvolvemos y de los condicionantes que afectan a nuestra actividad. En los tres años que han pasado desde su presentación, el Plan Estratégico 2012 – 2025 del Sector de los Áridos demuestra que está perfectamente vigente y alineado con las tendencias mundiales de futuro del sector. • La evolución de la estructura empresarial del sector es una cuestión de supervivencia. Las empresas familiares y los grupos empresariales coinciden en su visón sobre el futuro del sector en España: el tamaño medio de las empresas es excesivamente pequeño, comparado con los países del entorno (6 ó 7 veces menores que la media de Alemania, Francia o el Reino Unido), como para poder hacer frente a los requisitos legales y a los retos de sostenibilidad que ya están aquí y a los que se avecinan. No obstante, todos los tipos de empresas – grupos empresariales, PYMEs y micropymes – son, y seguirán siendo, partes esenciales y complementarias de la estructura del sector. Las grandes tendencias del sector en Europa y en el resto del Mundo, anticipan cambios muy importantes en el modelo de negocio del sector de los áridos, poniendo en dificultades crecientes a las empresas con un modelo de negocio más tradicional y de menor masa crítica. �� Los sectores clientes consideran que, además de asegurar el cumplimiento reglamentario, que es un requisito imprescindible, y contar ineludiblemente con el marcado CE, los productos y servicios del sector de los áridos deberán evolucionar para poder cubrir las nuevas necesidades tecnológicas de sus materiales ligadas, entre otras, a la construcción sostenible y a la economía circular. �� Como cualquier otro sector, el futuro de la industria de los áridos pasa por atraer a jóvenes profesionales y por anticipar los relevos generacionales para asegurar la supervivencia de las empresas. �� El sector de los áridos debe ser un actor clave en la protección del medio ambiente y en la sostenibilidad. Las empresas españolas de áridos están a la cabeza de Europa en Gestión Sostenible y deben seguir avanzando en esta materia. En los últimos años, a pesar de las dificultades, el sector sigue experimentado grandes mejoras medioambientales, tanto en la rehabilitación de explotaciones como en la prevención y la corrección de impactos. Cualquier planteamiento empresarial que no se oriente a la excelencia medioambiental está destinado al fracaso a medio o largo plazo. La mejora continua de las condiciones de seguridad y salud de los trabajadores sitúa a esta industria en índices de accidentes con valores muy por debajo de la mayoría de sectores mineros y de la construcción. Pero hay que seguir progresando hacia el objetivo de “0 accidentes”. �� La economía circular es una oportunidad, no una amenaza. Las empresas deben adoptar decisiones estratégicas al respecto. El sector se encuentra en una encrucijada decisiva, a Unión Europea está definiendo la nueva política sobre economía circular y de eficiencia en la gestión de los recursos, a la par que todas las Administraciones están impulsando medidas para mejorar la gestión de residuos de construcción y demolición, así como el consumo de áridos reciclados y artificiales. En los escenarios más optimistas de reciclado, todavía lejanos, los áridos reciclados y artificiales no alcanzarán cotas de sustitución superiores al 15%, siendo el restante 85% o más, áridos naturales. Al igual que sucede en aquellos países de Europa donde el reciclado y la producción de áridos artificiales tienen los índices más altos, el sector de los áridos español está llamado a jugar un papel activo muy importante integrando esas actividades y estos productos en su cadena de valor, sin perjuicio de los gestores de RCD. �� El modelo minero del futuro pasa por una mejora del marco legislativo de la industria extractiva, para mejorar la situación jurídica de las empresas y para poder asegurar un adecuado ejercicio de la actividad sectorial. Esto pasará, sin duda, por la necesidad de consagrar el derecho minero como objeto sustantivo de esta regulación, incluyendo en el mismo el derecho de acceso a los recursos mineros, con independencia de su naturaleza y clasificación y, al mismo tiempo, la necesidad de subsanar la falta de coordinación con los grandes desarrollos experimentados por las normativas medioambientales y urbanísticas, así como con las transferencias de competencias sobre la industria extractiva a las Comunidades Autónomas. �� La erradicación de la competencia desleal debe ser un reto de todos los empresarios y una exigencia a las Administraciones. La temática del Congreso ha sido un desarrollo de muchas de las líneas de nuestro Plan, que nos ha dado pie para volver a tomar un impulso colectivo sectorial que nos haga acercarnos a la industria moderna, eficiente, competitiva, sostenible y, por lo tanto, rentable. Como las empresas no pueden estar al albur de las decisiones de terceros, tenemos que seguir trazando nuestro propio camino, para forjar y construir un futuro sostenible para nuestro sector. �� ��������������


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