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Anuario TPI 2015

0pinión 93 Manuel García�� ��residente de APPA Biomasa Urge una estrategia para el desarrollo de la biomasa eléctrica on 43 MW instalados en 2014 el sector de las Energías Renovables se encuentra paralizado y vive la peor crisis de su historia. Es una consecuencia lógica y previsible de la nefasta política energética y de la reforma puesta en marcha por el Gobierno del Partido Popular, que inició su legislatura con una moratoria renovable aún en vigor. Como dato, decir que en los ejercicios anteriores se habían instalado entre 2.000 y 2.500 MW renovables cada año. Con el único objetivo de acabar con el déficit de tarifa, del que injustamente ha culpado a las renovables sin hacer un análisis riguroso de las causas que lo habían generado, el Gobierno más que una reforma ha puesto en marcha una serie de medidas improvisadas, recaudatorias y, en muchos casos, retroactivas, que han tenido como grandes damnificadas a las energías renovables. El resultado es que la mayoría de las empresas de renovables españolas se encuentren en una situación crítica y que España ha perdido el liderazgo mundial que había conseguid en un sector de futuro como el de la generación con energías limpias, por el que apuestan la mayoría de los países. Nuestro Gobierno ignora los beneficios que económica, medioambiental y socialmente aportan las renovables, que representan en torno al 1% del PIB español, reducen nuestra altísima dependencia energética, a la vez que son la mejor herramienta contra el cambio climático y generan empleos de calidad y estables, muchos de ellos en zonas rurales. La política del Gobierno tiene menos sentido si consideramos que las energías renovables alcanzaron en 2014 su mayor participación histórica como fuente de consumo de energía primaria al alcanzar el 14,4%, solo por detrás del petróleo. En el consumo total de energía final, las renovables representaron el 15,6% el pasado año. En el sector eléctrico, en 2014 las tecnologías renovables cubrieron el 42,8% de la demanda de energía eléctrica peninsular, con la eólica y la hidráulica a la cabeza, con un 20,3% y un 15,5%, respectivamente. De los 107.954 MW de potencia instalada con los que contaba el sistema eléctrico en 2014, 32.850 MW correspondían a tecnologías renovables. La eólica, con 23.002 MW y un 70% del total, es la renovable con mayor potencia. Le siguen la solar fotovoltaica, con 4.672 MW y un 14,2%, la solar termoeléctrica, con 2.300 MW y un 7%, la minihidráulica, con 2.101 MW y un 6,4%, y la biomasa, que con 770 MW representa el 2,3%. El Gobierno ha paralizado la instalación de nueva potencia renovable aunque, paradójicamente, en su borrador de Planificación Energética reconoce que deben instalarse unos 8.500 MW renovables para llegar al objetivo del 20%, lo que significaría instalar unos 1.700 MW renovables al año en el próximo quinquenio, algo que parece del todo imposible. Muy lejos del objetivo y de su potencial La biomasa es la tecnología renovable que más lejos está de cumplir los objetivos inicialmente previstos en el Plan de Renovables. En su conjunto, para 2020 debería llegar a los 1600 MW, de los que 1350 MW corresponderían a instalaciones de generación eléctrica con biomasa sólida y los 250 restantes a instalaciones de biogás. La realidad es que entre ambas había instalados a finales de 2014 un total de 742 MW, 545 MW correspondientes a biomasa sólida -incluida en los grupos b.6 y b.8- y 197 MW a biogás. El objetivo de los 1.600 MW queda muy lejos y lo seguiría estando en el caso de que se cubrieran los 200 MW de las mencionadas subastas y considerando los 30 MW que le corresponderían de la aplicación de la Disposición Adicional Cuarta del Real Decreto 413/2014, aprobada en julio. La biomasa eléctrica acumula la mayor parte del retraso en los objetivos del sector. Un sector que ha sido golpeado tantas veces como disposiciones regulatorias ha publicado el Ministerio en su mal llamada reforma energética, ve con cierta esperanza el proyecto de Real Decreto publicado a mediados de abril por el que se regulará el procedimiento de asignación del régimen retributivo específico en la convocatoria para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de biomasa. A pesar de que han pasado cuatro meses, el proyecto de Real Decreto y la Orden Ministerial que lo debe instrumentalizar no se han materializado. A los Proyectos de Real Decreto y de la correspondiente Orden el sector realizó preceptivamente alegaciones con el objeto de que se modifiquen determinados contenidos de los mismos. Se proponía que antes de que se publicaran ambos se resolviera la adjudicación de los 120 MW previstos en la mencionada Disposición Adicional Cuarta del RD 413/2014. Finalmente la resolución se ha producido y en ella se han adjudicado 30 MW a instalaciones de biomasa. Asimismo, se proponían mecanismos para evitar que los especuladores pudieran bloquear la convocatoria y que para garantizar la ejecución de los proyectos sólo se aceptaran aquellos que ya tenían los trámites resueltos o muy avanzados, como es el caso de todos los proyectos que con la moratoria de enero de 2012 quedaron pendientes. APPA Biomasa demanda al Ejecutivo, como viene haciendo desde hace años, una apuesta decidida por el sector de la Biomasa, una auténtica estrategia que permita el desarrollo de una tecnología de generación con un altísimo valor añadido, el sector necesita una política de apoyo sostenida en el tiempo. C


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